Rubén Darío, poeta nicaragüense

Ruben Dario

Rubén Darío, considerado como uno de los mejores poetas de la historia, vino al mundo el 18 de enero de 1867 en la localidad nicaragüense de San Pedro de Metepa. Tras la separación de sus padres, la abuela del niño se ocupa de su crianza y educación.

La primera obra que Rubén Darío publicó, “Azul”, data de 1888 y tuvo una gran acogida por parte de los críticos literarios. Tres años más tarde, el poeta contrajo matrimonio con Rafael Contreras, con quien tuvo su primer hijo. Rafaela falleció cuando apenas habían trascurrido dos años desde su matrimonio sumiendo a Rubén en un insoportable dolor.

El 1892 se convirtió en el representante del gobierno de Nicaragua en España al asistir a los actos conmemorativos del IV Centenario del Descubrimiento de América. Además de España, viajó por muchos otros países hasta que se estableció en Buenos Aires, donde colaboró con el diario La Nación.

España recibía de nuevo a Rubén Darío en 1898, cuando regresaba en calidad de corresponsal y vivía entre Madrid y París. Fue precisamente en la capital española donde conoció a Francisca Sánchez, una mujer campesina con quien tuvo su segundo hijo. Romántico empedernido y, tras haber perdido el primer amor de su vida, no se separaría ya de Francisca hasta el día de su muerte. La poesía de Rubén Darío gozó de una gran popularidad  tanto en América como en el viejo continente.

En 1907 fue nombrado oficialmente representante diplomático nicaragüense en España. A medio camino entre el romanticismo y el tradicionalismo, en su basta bibliografía pueden encontrarse obras de gran calidad como «Abrojos» (1887), “Canto épico a las glorias de Chile” (1888)… Convivió en París con los mejores poetas del momento, lo que hizo que su obra tendiese al simbolismo y dejase a un lado el provincialismo. Es decir, a través de símbolos herméticos, Rubén relataba su vida cotidiana.

Corría el año 1913 cuando se trasladó a Mallorca donde comenzó la escrituro de “La isla de oro”, una novela que nunca llegó a finalizar. En ella analizaba la decadencia que, según él, estaba sufriendo Europa. En 1915, tras publicar una autobiografía “La vida de Rubén Darío”, regresó a su país natal donde falleció un año después.

El poeta nicaragüense es considerado como el padre del modernismo y sus obras fueron seguidas por escritores de renombre como Antonio Machado, Valle-Inclán, Julio Herrera o Leopoldo Lugones. Se le conoce por la musicalidad de sus poemas y por su calidad literaria.

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