Elizabeth Bathory, la condesa sangrienta

Elizabeth Bathory

He estado de viaje estos últimos días y, como siempre que salgo, me llevo algún libro para acompañar mis horas de turismo. En esta ocasión he tenido la suerte de leer una pequeña pero curiosa biografía. Ya el nombre me llamó bastante la atención, Elizabeth Bathory, la Condesa de Drácula, y narra la vida de esta noble mujer del siglo XVI que tiene para contar… y mucho, la verdad…

Elizabeth Bathory nació el 7 de agosto de 1560 en Nyirbaton, Hungría. La riqueza de su familia le propinó una magnífica educación, ya que desde su juventud podía hablar húngaro, latín, griego y alemán y tenía grandes conocimientos de astronomía y ciencia. Además su familia se codeaba con el rey de Polonia y varios príncipes de la Transilvania.

Fruto de estas relaciones se casó bastante pronto, a la edad de 15 años, con el joven Ferenc Nadasdy, de 21 años. Así se unieron dos de las familias más poderosas de Hungría de la época. Tanto es así que, como regalo de bodas, Ferenc le regaló a Elizabeth el Castillo de Csejte, en los pequeños Cárpatos. Aquel matrimonio tuvo seis hijos, de los cuales dos murieron aún jóvenes. Pero lo mejor de esta mujer todavía está por llegar…

En aquella época los campesinos y siervos apenas contaban con derechos, por lo que no era muy difícil ver que muchos de ellos eran torturados por las clases altas. Y a Elizabeth comenzó a gustarle estas prácticas, animada sobre todo por su marido Ferenc, un sádico terrible. Una de sus torturas favoritas era empapar de miel a un sirviente y sacarlo de noche a la calle al amparo de las avispas y las hormigas.

Pero había muchas más, como quemar el pelo de sus súbditos con velas, dejarlos pasar noches de invierno a la intemperie completamente desnudos o rociarlos con agua fría hasta que murieran congelados. Lo de este matrimonio era de estudio… ¿os suena ahora el porqué la llamaban la Condesa de Drácula?.

Para colmo de males, en 1578 Ferenc fue nombrado comandante en jefe del ejército húngaro, por lo que Elizabeth quedó al cargo totalmente de las posesiones y los sirvientes del matrimonio. Fue en este tiempo cuando no se contentó solamente con torturar a sus trabajadores, sino que secuestraba gente de los pueblos de los alrededores.

Se cree que más de 600 personas fueron muertos y torturados por Elizabeth y sus secuaces durante estos años. Llegaron a ser tantas sus víctimas que todo el mundo la temía. Sin embargo, en 1602 el sacerdote luterano Istvan Magyori comenzó a denunciar las atrocidades cometidas por Elizabeth. Aún así, no fue sino hasta 1610 cuando el rey Matías intervino en el asunto.

El rey encontró una gran cantidad de mujeres enterradas en los alrededores del castillo de Elizabeth. La Condesa de Drácula fue puesta bajo arresto domiciliario, apoderándose el estado de todos sus territorios. Sus secuaces fueron condenados a muerte en la hoguera, y Elizabeth moriría encerrada en su habitación el 21 de agosto de 1614.

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