Mata Hari, la espía más famosa

Mata Hari

Siempre he sentido curiosidad, no exenta de admiración, por un personaje como el de Mata Hari. Dicen que era una bailarina exótica, con su piel oscura y el pelo rizado, muy negro. Es de esos personajes que a uno le hubieran gustado conocer. Pero nació el 7 de agosto de 1876, muy lejos para nuestros días, en Leenwarden, Holanda, bajo el nombre de Margarita Geertruida Zelle.

Sus padres fueron Adam Zelle y Antje van der Meulen, y ambos regentaban una fábrica de sombreros y artículos de mercería, con la que parece que tenían bastante éxito. Siempre fue la pequeña Margarita el ojito derecho de su padre, quien la llenaba de regalos, diríamos que hasta despertando las inocentes envidias de sus hermanos.

A la edad de 18 años, Mata Hari respondió al anuncio de un tal Rudolph McLeod, oficial del ejército colonial de los Países Bajos, quien buscaba esposa. Con él inició una relación que pronto acabó en matrimonio. Sin embargo, 17 años después, y después de haber pasado incluso por la isla de Java, la unión acabó estrepitosamente, con Rudolph ganando la custodia del hijo que tuvieron juntos, Non.

Divorciada y sin la carga de un hijo, Mata Hari fue en busca de aventura, y llegó a París en 1903, con la intención de rehacer su vida. Tanto es así que, tras su paso por la India, se buscó un nuevo nombre para entrar en la sociedad parisina, eligiendo el de Mata Hari. Su piel morena hacían mucho más creíble de que fuera una mujer proveniente de la India.

Los bailes seductores que aprendió en la India, junto a su belleza natural, pronto la hicieron conocida en París. En aquella época sólo la alta sociedad parisina podía tener acceso a los locales de baile, y pronto se le atribuyeron romances a Mata Hari. Entre ellos el príncipe heredero de Alemania, Wilhelm, aunque ella lo negó rápidamente.

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial Mata Hari se encontraba en Berlín. Allí los agentes de las SS alemana la embaucaron para marchar a París como espía, bajo pago de 50.000 francos. Sin embargo, en 1915 el servicio de inteligencia francés ya sospechaba de que Mata Hari era un espía que trabajaba para los alemanes. Buscaban las pruebas que pudieran delatarla.

Sin embargo en 1917 la inteligencia francesa encontró varios mensajes cifrados que Mata Hari enviaba a Alemania, y fue apresada y encarcelada en la prisión de Saint Lazare. En el juicio fue ella misma la que se inculpó como espía alemana, por lo que fue condenada al pelotón de fusilamiento.

La ejecución se produjo el 15 de octubre de 1917. Cuenta la leyenda de Mata Hari que al pelotón de fusilamiento tuvieron que vendarle los ojos para no ceder ante los encantos de la bailarina. Antes de morir lanzó un beso a los soldados. Dicen que de los 12 soldados que formaban el pelotón, sólo 4 acertaron en el cuerpo de Mata Hari.

Su cuerpo sirvió como aprendizaje de anatomía de los estudiantes de Medicina, pero su cabeza fue embalsamada y estuvo expuesta hasta 1958 en el Museo de Criminales de Francia, hasta que un supuesto admirador suyo la robó.

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