Lizzie Siddal, musa de artistas

Ophelia

En el cementerio inglés de Highgate yacen los restos mortales de Elizabeth Eleanor Siddal, la que fuera modelo de la escuela pre-rafaelita, y musa y esposa de uno de sus miembros más destacados, Dante Gabriel Rossetti. Su vida fue breve y su muerte triste, al igual que la Ophelia de Millais, para cuyo cuadro posó.

Elizabeth nació un 25 de julio del año 1829, en Southwark, Londres. Un día, cuando contaba veinte años de edad, empezó a posar como modelo para los pintores del movimiento pre-rafaelita. Su descubridor fue Deverell, a quien sorprendió su belleza y su cabellera rojiza.

Fue así como conoció a su futuro marido, Dante Gabriel Rossetti, con el que terminó casándose en 1860. Su imagen y su rostro aparece en la mayoría de sus cuadros, tal era la obsesión por su mujer. Esto le llevó, incluso a prohibirle que siguiera posando para el resto de sus compañeros.

Pero la salud de Elizabeth no era demasiado buena. Su adicción al láudano era conocida y también sus problemas de origen nervioso (se llegó a comentar que padecía anorexia y depresión). De hecho, antes de contraer matrimonio con Rossetti, Elizabeth o Lizzie, como la llamaban, había pasado un tiempo en Europa para intentar salir de su adicción.

Poco después de la boda, Lizzie quedó embarazada, pero su embarazo no fue bien y su hija nació muerta. No pasó mucho tiempo antes de volver a quedar de nuevo en estado. Pero éste no llegó a buen fin, ni ella tampoco. Un día, al regresar a su hogar y dos años después de su matrimonio, Rossetti encontró el cuerpo inconsciente de su esposa en su cama. Por lo visto había abusado del láudano. No podía hacerse nada por ella.

Aunque, a priori, la muerte de Lizzie se declaró accidental, lo cierto es que llegó a rumorearse que fue un suicidio y que su esposo había encontrado una nota de despedida de la difunta. Los motivos tal vez fueran la pérdida de su hija y la posible infidelidad de su marido con otra modelo que posaba para sus obras.

Pero Rossetti se guardó mucho de revelar la verdad, porque era la única forma de dar un entierro cristiano a su joven esposa. Justo antes de que el ataúd fuera sellado, el viudo colocó entre los cabellos de la joven el libro donde había escrito varios poemas inéditos, como despedida y  muestra de amor a su mujer.

Pero la historia no termina aquí. Siete años más tarde Rossetti estaba pasando por un bache y las cosas no le iban nada bien. Se había aficionado a la bebida y su trabajo dejaba mucho que desear. Su agente, un hombre sin escrúpulos, con fama de pendenciero y codicioso, empujó a Rossetti a cometer un acto cuyo recuerdo lo perseguiría toda su vida.

Howell, que así se llamaba el agente artístico de Rossetti, había ideado exhumar los restos de Lizzie y recuperar el libro de poemas que había dejado el viudo entre sus cabellos. Tal vez, si esos poemas salieran a la luz, su cliente podría recuperar su prestigio y, cómo no, él también. Rossetti aceptó, pero no quiso estar presente durante la exhumación. De hecho no se hizo de forma legal, sino en secreto y en plena noche. Y Howell fue el encargado de todo.

Según cuentan, el relato de lo acaecido esa noche fue que Howell, una vez desenterrado el ataud, abrió la tapa y descubrió con gran sorpresa que el cuerpo de Elizabeth se hallaba intacto, y que su apariencia era de una joven que parecía estar durmiendo plácidamente. Así que cogió el libro de poemas de entre su pelo, el cual dijo que había crecido mucho, y volvió a enterrar el cuerpo.

En cuanto a los poemas, por lo visto tuvieron que ser desinfectados y recompuestos debido a su mal estado.

Si el cuerpo de Elizabeth Siddal se mantiene incorrupto o alguna vez lo estuvo, no se sabe. Howell no era una persona de fiar. De hecho, su muerte fue un indicativo claro de la vida que había llevado: lo encontraron muerto al lado de un pub de mala muerte, y con una moneda en la boca. Tal vez inventó esta historia para dar más propaganda a la carrera de Rossetti. Pero eso jamás lo sabremos…

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