Edith Piaf, el pequeño gorrión de París

Edith Piaf

Edith Piaf nació el 19 de Diciembre de 1915, en París. Cuentan que su madre, al ponerse de parto y como estaba sola, salió a la calle a pedir ayuda y allí mismo, bajo una farola, vino al mundo Edith, atendida por dos agentes que pasaban por la zona.

Su madre, una cantante callejera y prostituta a media jornada, tuvo que dejarla al cuidado de la abuela materna porque ella no tenía medios ni salud para atender al bebé. Además, el padre de Edith, la había abandonado. Jean Gassion, que así se llamaba, era un acróbata circense muy popular no tenía tiempo para cuidar críos. Así que, cuando la abuela materna de la niña se la entregó a los pocos meses, éste se la pasó a la abuela paterna, que era la madamme de un burdel. En ese ambiente creció Edith, cuidada y mimada por las prostitutas del local.

A los pocos años, su padre volvió a buscarla para incorporarla a la vida del circo y de los locales de ocio nocturnos. Edith ya destacaba por su increíble voz. A pesar de todo, dicen que su padre la quería profundamente y la cuidó lo mejor que supo. Cuando cumplió quince años, la joven, cansada ya de la vida del circo, decidió volver a París y ganarse la vida cantando.

Mientras cantaba en la calle, en el año 1935, el dueño de un local nocturno, Louis Leplee se fijó en su extraordinario talento y la bautizó con el apodo que llevaría toda su vida: Le Mome Piaf (el pequeño gorrión). La convenció para que actuara en su local, conocido como Gerny´s, un club que reunía a la clase media y alta parisina. Pronto todo París hablaba de ella, de la muchacha con voz desgarradora.

Al año siguiente, las cosas se pusieron dramáticas para Edith. Louis Leplee, el hombre que la descubrió, fue hallado muerto en su apartamento, asesinado. Destrozada y horrorizada, y además preocupada por verse involucrada en tan turbio asunto, Edith contactó con Raymond Asso, un hombre de negocios que la ayudó a aclarar las cosas con la policía y que tomó las riendas de su carrera musical, haciéndola rica y aún más famosa. Más tarde, lo dejó por Paul Meurisse, un cantante que le ofreció la oportunidad de integrarse en la clase alta parisina. Pero la relación no fue bien. Ambos tenían caracteres muy fuertes y continuamente estallaban en discusiones.

Durante este período, Francia se encontraba en plena ocupación alemana. Los artistas eran perseguidos por los nazis y sus espectáculos vetados. Algunos más que otros. De hecho, Edith Piaf no fue demasiado «molestada» por los invasores nazis. De hecho, ella actuó para los altos cargos alemanes en fiestas y banquetes, y, aunque más tarde proclamó a los cuatro vientos que pertenecía a la Resistencia francesa, siempre fue señalada por ello. Su famosa canción «La vida rosa«, la compuso en esta época.

Después de la Guerra, Edith viajó y dio giras por Europa, Sudamérica y los Estados Unidos. Tras un accidente de coche, en 1958, comenzó su adicción a la morfina, la cual le fue administrada originalmente para aliviar sus dolores. Su problema con la bebida ya era anterior e iba deteriorando y minando su salud inexorablemente. Su vida sentimental se limitaba a encontrar cualquier compañía con tal de no soportar la soledad.

En 1963, el mismo día que su gran amigo el escritor Jean Cocteau, y tras una azarosa y dramática vida, muere Edith Piaf. Su entierro fue multitudinario y se llegó a decir que París dejó de latir en ese momento.

Foto Vía: kyhriel

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