Justiniano, el reformador bizantino

Justiniano

Justiniano es una de las figuras históricas más representativas del Imperio Bizantino. Se sabe que tomó las riendas del mismo en un momento de crisis y peligro, que supo remontar gracias a la implantación de una sólida administración. Intentó sin éxito rehacer el antiguo Imperio Romano, pero su obra más perdurable fue, sin duda, la legislativa.

Justiniano nace en Tauresio en el año 482. Poco se sabe de la infancia del mismo. Su relato biográfico comienza en la época en la cual, harto de la paulatina decadencia del Estado, sucede a su tío Justino en el 527, iniciando una serie de reformas encaminadas a fortalecer el poder central. Tras reestructurar la administración, terminar con los abusos de la aristocracia y rodearse de eficaces colaboradores, inició la lucha por la expansión territorial en tres frentes: Persia, Los Balcanes y el Mediterráneo.

En el año 527 atacó y venció a los persas, con los que firmó la “paz eterna” en el 532; sin embargo, la guerra se reinició en el 562, esta vez con victoria persa. En los Balcanes, Justiniano optó por una política de contención de las tribus del Norte, instalando fuertes contingentes en las fronteras.

En el Mediterráneo, en 533, Justiniano mando al general Belisario a luchar contra los vándalos en el norte de África, zona que pasó luego al Imperio, y en 551, tras una serie de batallas, Italia quedó integrada al Imperio Bizantino. Su intervención en las luchas internas del reino visigodo le permitió incorporar, asimismo, el Levante español.

En el orden interno, luchó y consiguió la unidad religiosa de Bizancio bajo el credo ortodoxo, y acabó con todas las herejías que hubieran podido alterar esa uniformidad. Para ello, dictó una serie de edictos pastorales que lo hicieron acreedor de una sólida formación teológica. Pero sin dudas, su obra mas significativa y duradera fue el “Corpus iuris civilis” y el “Codex Iustinianus” recopilación de una serie de leyes adaptadas a aquel momento. Conforman estos dos libros la base de la jurisprudencia, y tuvieron durante toda la Edad Media una importante influencia.

Justiniano muere en Constantinopla en el año 565, siendo considerado uno de los más importantes emperadores del Imperio Bizantino.

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