Miguel Ángel Buonarroti, artista atemporal

Miguel Ángel

Si hablamos de verdaderos artistas del Renacimiento no podemos dejar de lado la figura de Miguel Ángel Buonarroti: pintor, escultor, arquitecto y poeta italiano; un verdadero maestro en todas las artes.

Miguel Ángel Buonarroti nace en el año 1475, en la región de Caprese. Estudió en el taller de Ghirlandaio, quien más tarde le recomendaría a Lorenzo “el magnifico”, el cual le apadrinó. En 1496 fue llamado a Roma para realizar el “Baco” y “La Piedad”, que marcaron el inicio de su fama y le valieron numeroso encargos escultóricos, entre ellos, el celebre “David”. En 1504 realizó el cartón de “La Batalla de Cascina”, el medallón de mármol de “La Virgen y el Niño” y la tabla redonda de la “Sagrada Familia”.

Al año siguiente le llamó el Papa Julio II para que erigiera su tumba, obra que atravesó diversas vicisitudes a causa de las maniobras de otros artistas. Convencido el pontífice del mal augurio de edificar la tumba en vida, encargó entonces a Miguel Ángel la decoración con frescos de la Capilla Sixtina. Al desconocer la técnica del fresco, el artista preparó los cartones de la obra y encargó la ejecución a diversos pintores. Descontento con el trabajo de los mismos, decidió realizar por su cuenta dicho trabajo.

Muerto Julio II, el nuevo Papa: León X, encargó a Miguel Ángel la fachada de San Lorenzo de Florencia y el sepulcro de los Médicis (1534), donde se aprecian ya ciertos elementos que aventuraban la futura estética barroca.

En 1535, el Papa Paulo III le nombró pintor, escultor y arquitecto del palacio, encargándole la decoración de la capilla Paulina. En 1546 se le encomendó la fábrica del Palacio Farnesio y un año después se lo nombró arquitecto mayor de la Basílica de San Pedro, momento en el que la arquitectura pasó a ser su mayor actividad. Recuperó la idea de la cruz griega, expresada por Bramante y culminó la obra con una cúpula, dotando al conjunto de la basílica de un aspecto monumental grandioso.

La Piedad

Sus últimos años estuvieron repletos de sinsabores, a consecuencia de las intrigas de sus enemigos, envidiosos de su gran cargo.

Para olvidar dichos problemas, Miguel Ángel se dedico al diseño, y realizó audaces impresiones plásticas sobre desnudos, con una esquemática sencillez. Su otra gran afición fue la poesía, que se concretó principalmente en sonetos y madrigales, en los que, con el tema recurrente de la tragedia, plasmación de los obstáculos que impiden el libre desarrollo de la creación, dejó la impronta de su magnifica personalidad.

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1 comentario

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  1. fidel dice:

    miguel anguel

    no hay palabras es un genio

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