Tomás Moro, gran pensador humanista

Tomas Moro

Seguro que os sonará Tomás Moro, al menos de leerlo en el instituto o en la universidad. Tomás Moro nació en Londres el 7 de julio de 1478. Era hijo del juez John More, y durante dos años vivió en casa del Arzobispo de Canterbury, John Morton. En 1492 ingresó en Oxford, donde comenzó a estudiar griego y a los humanistas clásicos.

Sin embargo, en aquel entonces las imposiciones familiares estaban a la orden del día, y su padre le obligó a estudiar derecho y leyes, para algún día seguir los pasos de su progenitor. Sin embargo, menos mal que el camino de Tomás se cruzó Erasmo, quien impresionado por los conocimientos clásicos del joven, se hizo su amigo en 1499.

De todas maneras, para no irritar a su padre, Tomás siguió compaginando sus estudios clásicos con los de leyes, y tras terminar su carrera de derecho de forma brillante, fue llamado por el Colegio de Abogados de Londres en 1502, para dos años más tarde convertirse en miembro del Parlamento y Juez de Londres en 1510.

Antes de su nombramiento como juez, Tomás Moro se había casado en 1505 con Jane Colt, con quien tuvo cuatro hijos, Margaret, John, Elizabeth y Cecily. Sin embargo, la tragedia pronto asoló la familia, y Jane moría en 1511, con sólo 23 años. Por el bien de sus pequeños, Tomás se volvió a casar rápidamente con Alicia Middleton.

A partir de ahí, la casa de Tomás Moro se convirtió en uno de los lugares de reunión de los más importantes humanistas, entre ellos su gran amigo Erasmo. Su gusto por el humanismo le llevó a escribir su primera obra literaria, unas traducciones de la vida del humanista italiano Picco della Mirandola en 1511. Tres años más tarde, en 1514, escribía la Historia de Ricardo III, considerada la primera biografía moderna de la historia de la literatura.

En 1515 la fama de Tomás Moro había llegado ya a oídos del rey Enrique VIII, quien requirió sus servicios para trabajar en la corte. Sin embargo, a Tomás nunca le sedujo los devaneos ni los juegos vulgares que se producían por aquel entonces en la corte inglesa. Precisamente, a la vista de todo esto, publicó en 1516 uno de sus libros más conocidos, Utopía, en el que hace una profunda crítica del sistema político de Inglaterra.

A pesar de todo, Enrique VIII no parecía enterarse mucho del asunto, y nombró Sir a Tomás Moro en 1521, en reconocimiento a su labor intelectual en la corte. Incluso el Papa León X le otorgó el título de Defensor de la Fe.

A partir de estos títulos se sucedieron una serie de nombramientos, como Canciller del Ducado de Lancaster en 1525. Tomás Moro nunca quiso estar en el ojo del huracán, por lo que se trasladó a vivir a Chelsea, aunque el rey Enrique VIII lo invitaba en muchas ocasiones a cenar. Pero nadie intuía por aquel entonces que el propio Enrique VIII pudiera ser el mecenas de su arte… y su muerte.

Enrique VIII tenía planeado divorciarse de su esposa, ya que se sentía atraído por Ana Bolena, una de sus damas de compañía. Fue el momento en el que Enrique corta todas sus relaciones con la iglesia católica, y obliga a todos sus súbditos a firmar el Acta de Supremacía, por el cual repudiaba la supremacía papal. Tomás Moro, fiel a sus convicciones religiosas, se negó a hacerlo.

El Acta establecía condena para aquellos que no la firmaran, por lo que el 17 de abril de 1534, Tomás Moro era encarcelado. El 1 de julio de 1535 fue llevado a Westminster para someterlo a juicio, donde fue condenado por la corte de Inglaterra en un delito de alta traición.

Días más tarde, el 6 de julio de 1535, Tomás Moro era decapitado en la Torre de Londres, acabando así con uno de los más grandes pensadores de la historia de la Humanidad.

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1 comentario

  1. marcela quiñones dice:

    Mi héroe, Tomás Moro:

    Bondadoso, honesto a toda prueba, inteligente, culto, bromista y valiente, se mantuvo como roca ante el vendaval, no cedió cuando ello le costaba la vida, es un ejemplo a seguir.

    Por supuesto he leído su libro Utopía, a grandes rasgos estoy de acuerdo con lo que propone, no con todo.
    En resumen, comentar sobre él me emociona.

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