Gustav Klimt, un artista hijo de su época

Gustav Klimt

Gustav Klimt nace en la bella ciudad de Baumgarten, próxima a la floreciente Viena, en Austria, siendo segundo hijo del matrimonio entre Ernst y Anna Klimt.A los catorce años de edad, movido por un gran interés en las artes plásticas,  ingresa a la afamada Escuela de Artes Aplicadas, al igual que dos de sus hermanos. Recién en el año 1889 decide estudiar en la Escuela de Artes y Oficios de Viena, lugar donde se instruyó sobre artes decorativas. Entre sus grandes maestros encontramos a Ludwig Minnigerode y Michael Rieser.

Klimt siempre tuvo una percepción diferente del resto de los artistas de su época. Apenas graduado se unió a la Compañía de Artistas que su hermano Ernst presidía junto a Franz Matsch. Allí se produce un  hecho relevante en su historia como artista: es encargado de decorar el bello Teatro Municipal de Fiume en Yugoslavia. Movido por intereses políticos y culturales de su época, decide a su vez crear junto a un grupo de amigos artistas la conocida “Sucesión de Viena”, junto a la revista “Ver Sacrum”.

Si decidimos nombrar a Klimt como uno de los grandes maestros del arte es debido a la innovación que han hecho sus pinturas. El uso del oro en las mismas y la representación de mujeres desnudas pertenecientes a la alta burguesía vienesa y prostitutas de la época, todas, en una misma obra, hicieron de él un ser famoso y controversial en la Viena del 1900.

La mayoría de sus obras se mueve en temáticas referidas a la sexualidad de una forma bastante especial: tal como vemos en “Las tres edades de la Mujer”, Klimt retrata constantemente el paso de la vida por el cuerpo humano, las huellas que deja y las expresiones más miserables en los rostros más apacibles.

Gustav Klimt encuentra la muerte meses antes de llamado “Colapso del Imperio Austrohúngaro”. Hoy en día sus restos se pueden visitar en el cementerio Hietzing, en Viena.

las tres edades de la mujer

Sus obras siguen vigentes hasta hoy, representando el inmenso talento de un artista hijo de su época. Un dato curioso viene de la mano del empresario de productos de cosmética Ronald Lauder, el mismo que adquirió por 135 millones de dólares la famosa obra “Retrato de Adele Bloch-Bauer”, considerada una de las obras más caras de todos los tiempos.

Foto vía: lacoctelera ; unseoutros.

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