Aristóteles, maestro de la filosofía

Aristoteles

Aristóteles es uno de los más grandes filósofos de la antigüedad. Discípulo de Platón y maestro de Alejandro Magno, su amor por el saber no se limitó a la filosofía, sino que abarcó astronomía, biología, política, psicología, ética y lógica.

Aristóteles nació en el año 384 a.C. en la ciudad griega de Estagira, en el reino de Macedonia. Su padre Nicómaco era médico del rey Amintas III, abuela de Alejandro Magno, lo cual ayudó a que Aristóteles se codeara con la corte del reino macedónico. A los diecisiete años de edad, ya huérfano y bajo la tutela de Próxeno, fue a Atenas para estudiar en la Academia, donde se volvió uno de los discípulos más brillantes de Platón, quien lo apodó “el lector” debido a pasión por los estudios.

Al morir Platón en el 348, su sobrino Espeusipo se convirtió en el nuevo director de la Academia y Aristóteles se dirigió a Asia Menor y se instaló en Axos junto a su colega académico Xenócrates de Calcedonia y Teofrasto, discípulo y futuro heredero de su legado. Allí pasó tres años, dedicándose a la enseñanza y a la escritura y al matrimonio. También allí contrajo matrimonio con Pitias, con quien tuvo una hija. Pero luego de fallecer ésta, Aristóteles se volvió a casar y tuvo un hijo que llamó Nicómaco.

En el 343, fue contratado por el rey Filipo II de Macedonia para que se hiciese cargo de la educación de su hijo Alejandro de trece años de edad.

Poco después de la muerte de Filipo, Alejandro acusó de traidor a un sobrino de Aristóteles y mandó a que lo ejecutaran. El maestro, consciente del carácter vengativo de su discípulo, se trasladó a Atenas, donde fundó el Liceo para dictar sus clases. De aquí provienen los textos que hoy conservamos: los utilizados como apuntes de clases o notas de conferencias.

Con la muerte de Alejandro, en el 323, la ciudad de Atenas fue arrasada por una oleada de «antimacedonismo”, lo que le impulsó a Aristóteles a exiliarse en la isla de Chalcis, donde murió al año siguiente. En su testamento dejó a su familia bajo la protección de Antipáter, ordenó el matrimonio de su hija con su ahijado Nicanor, hijo de su antiguo tutor Próxeno; nombró a su fiel amigo y discípulo Teofrasto director del Liceo, y pidió también que no sus esclavos fueran liberados a la edad adulta.

Se cree que Aristóteles le cedió sus obras escritas a Teofrasto, quien a su vez se las dió a Neleo para que las enviara a sus padres con la orden de que las escondiesen en una cueva. Años después, los herederos de Neleo las vendieron a Apelicón de Teos, que se las llevó consigo a Atenas. Para el año 86 a.C. las obras fueron enviadas a Roma por Tiranión el Gramático. Entre tantas idas y venidas, los escritos de Aristóteles sufriendo sucesivos deterioros hasta que, en el año 60 a.C., Andrónico de Rodas, el último responsable del Liceo, se dedicó a la edición definitiva.

La incidencia que Aristóteles ha tenido en el pensamiento universal es indiscutiblemente extraordinaria. Los árabes fueron quienes redescubrieron su figura y gracias a ellos pasó a la filosofía escolástica. Con el paso del tiempo, de los grandes pensadores de la historia se encargaron de releerlo y es hasta el día de hoy que sus textos tienen una fuerte presencia académica.

Foto vía: wikimedia

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1 comentario

  1. micaela dice:

    esto es muy interesante me gusta mucho la ciencia griega

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