Artemisia Gentileschi, sus últimos años

Judit y Holofernes de Artemisia Gentileschi

Luego de vivir en carne propia el abuso y la humillación, hechos que antes sólo conocía por pinturas, Artemisia Gentileschi puso más énfasis en su arte y retrató su trauma emocional en obras como Judith decapitando a Holofernes -tema recurrente en el arte renacentista-, que impresiona por la violencia de la escena y el inevitable deseo de venganza. Su posterior matrimonio con el pintor florentino Pierantonio Stiattesi sirvió para restituirle el honor y para comenzar de nuevo su vida.

La pareja se instaló en Florencia, donde Artemisia disfrutó de un gran éxito y fue la primera mujer en ingresar en la Academia del Diseño. Mantuvo amistades con los grandes artistas del momento y hasta conquistó los favores y la protección de personas poderosas, como el gran duque Cosme II de Médici y la gran duquesa. Tuvo una buena relación con Galileo Galilei con quien se mantuvo en contacto epistolar durante largo tiempo, y con Buonarroti el joven (sobrino de Miguel Ángel) quien le encargó la ejecución de una pintura para el techo de la galería de la Casa Buonarroti.

En 1621 Artemisia pintó una segunda versión de Judith decapitando a Holofernes, considerada su obra maestra y donde se dice que ella utilizó sus propios rasgos en el rostro de Judith y los de Tassi en Holofernes, como una venganza pictórica. Ese mismo año, separada de su marido, Artemisia regresó a Roma y permaneció allí como mujer independiente, intentando encontrar una casa y criar a sus hijas. En 1630 se trasladó a la ciudad de Nápoles, famosa por su arte, en busca de nuevas y más lucrativas oportunidades laborales, donde trabajó unos años.

Sin embargo, en 1638 Artemisia tuvo que reunirse con su padre en Londres en la corte de Carlos I de Inglaterra, donde Orazio se convirtió en pintor cortesano. Padre e hija trabajaron juntos una vez más, hasta que éste murió repentinamente un año después. Artemisia tuvo que cumplir sus propios encargos después de la muerte de su padre, aunque no hay obras que puedan atribuirse con certeza a este periodo.

Los siguientes años son aún un misterio. Aparentemente partió a Nápoles en 1642, donde pasó el resto de su vida. Se pensó que Artemisia Gentileschi había muerto en 1653, pero evidencias recientes muestran que aún aceptaba encargos en 1654, aunque dependía cada vez más de su asistente. Por lo tanto, se cree que su muerte se debió la devastadora plaga que asoló Nápoles en 1656 y que barrió a toda una generación de artistas napolitanos. Su tumba se encontraba en la iglesia de San Juan de los Florentinos de Nápoles, destruida tras la Segunda Guerra Mundial.

El interés por el arte de Artemisia Gentileschi permaneció débil durante años, hasta que los estudios en clave feminista se centraron en ella. Su sufrimiento por la violación y el maltrato posterior determinó la fuerza expresiva de su pincel, así como su estilo tenebrista, siendo los sujetos de la mayoría de sus obras heroínas bíblicas que parecen rebelarse contra las imposiciones sociales. Con su talento y determinación, Artemisia luchó contra los prejuicios y consiguió formar parte del círculo de los pintores más respetados de su época.

Foto vía: chrisdenengelsman

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