Nace del ready-made con Marcel Duchamp

Marcel Duchamp

Ya hemos conocido los comienzos de Marcel Duchamp; veamos ahora como se desarrolló su obra…

Marcel Duchamp continuó los preparativos para su obra El gran vidrio y se le ocurrió que la realizaría sobre un soporte poco convencional (el vidrio) y mostraría un movimiento psicológico, un tránsito, como había hecho ya en El tránsito de la virgen a la novia. En 1913 creó su primer ready-made titulado Rueda de bicicleta sobre un taburete que consistía en eso: una rueda delantera de bicicleta dispuesta bocabajo sobre un taburete de cuatro patas. Marcel declaró haberlo hecho como una mera diversión, pues le resultaba agradable observar como desaparecían los radios al girar la rueda. Pero el ready-made se volvió casi su segundo nombre. Luego compró un portabotellas, un simple objeto cotidiano y lo presentó como una escultura ya hecha, preguntándose “¿Se pueden hacer obras que no sean de arte?”

La Primera Guerra Mundial había comenzado y muchos de los artistas parisinos fueron llamados a filas, pero Marcel fue eximido del ejército al detectarle un soplo reumático en el corazón. Al mismo tiempo, Walter Pach había regresado a París en busca de obras para organizar más exposiciones en Nueva York sobre las vanguardias europeas y no vaciló en comenzar una gran amistad con Marcel. Viajaron a EE.UU. y Marcel se alojó en la casa de los Arensberg, un matrimonio muy acaudalado de coleccionistas que había quedado impresionado con las obras de Duchamp del Armory Show.

En Norteamérica, Marcel ganaba dinero dando clases de francés a amigos de Arensberg y Pach, quien luego le consiguió un empleo en el Instituto Francés. Durante el invierno newyorkino, compró una pala quitanieve, la colgó del techo mediante un cable, la tituló In Advance of the Broken Arm y la firmó. Este fue el primer auténtico ready-made: una obra creada por la elección del artista, no por su habilidad; un objeto elegido a través de la “indiferencia visual y, al mismo tiempo, de la total ausencia de buen o mal gusto”.

En 1917 fue invitado por la galería Grand Central de Nueva York a formar parte del jurado de una exposición de artistas independientes. Sin informar a nadie, el propio Duchamp envió a la exhibición un urinario de porcelana blanca firmado con el seudónimo “R. Mutt”, titulado Fuente. Lamobra fue rechazada y Marcel renunció al jurado declarando: “Si el Sr. Mutt construyó o no con sus propias manos la Fuente no tiene ninguna importancia. Él la eligió. Tomó un objeto de la vida diaria, lo reubicó de manera que se perdiera su sentido práctico, le dio un nuevo título y punto de vista, y creó un nuevo significado para ese objeto.” Con esta actitud provocativa, se consolidó el arte vanguardista, pero aún faltaban sus obras maestras.

Sigue leyendo con nosotros en El legado de un genio llamado Marcel Duchamp.

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