Dalí y Gala, el artista y su musa

Gala y Dali

Ya hemos conocido los comienzos de el excéntrico artista conocido mundialmente como Dalí. Veamos ahora cómo cambió su vida a partir de encontrar a la que fuera su musa hasta el final de sus días, Gala.

En 1929, Dalí concreta su idilio con Gala y pinta «Adecuación del deseo, Placeres iluminados y El gran masturbador». En 1932 se casa con la mujer de su vida, y según sus propias palabras afirma: «Amo a Gala más que a mi madre, más que a mi padre, más que a Picasso y más, incluso, que al dinero.»

A causa de la relación que Dalí mantenía con su mujer y la vida libertina que llevaban, el padre de Salvador rompe relaciones con él, este hecho hizo que el excéntrico pintor creara su cuadro más célebre llamado «Persistencia de la Memoria» en donde relojes derretidos cuelgan de las ramas de un árbol.

Al tiempo Dalí parte a Estados Unidos junto a su mujer y apenas pone un pie en estas tierras se hace notar mediante sus excéntricas y alocadas ideas. Dos años más tarde España es presa de la guerra civil donde haya la muerte por manos asesinas su gran amigo Federico García Lorca.

Fue por esos años cuando conoce al padre del psicoanálisis Sigmund Freud quien le había inspirado en la estética surrealista, el cual luego del encuentro escribió en su diario: «Hasta entonces me sentía tentado de considerar a los surrealistas, que aparentemente me han elegido como santo patrón, como locos integrales (digamos al 95%, como el alcohol puro). Aquel joven español, con sus espléndidos ojos de fanático e innegable dominio técnico, me movió a reconsiderar mi opinión».

En 1948 regresa a su tierra natal y es beneficiado por el régimen de Franco, gobierno que declaró a Port-Lligat, el paraje favorito del pintor como “pintoresco y de interés nacional”. Durante este período Dalí crea imágenes religiosas como «La Madonna de Port Lligat» y muestra un acercamiento a la ideología del dictador con el retrato que hizo de su nieta montada sobre un caballo traslúcido.

Gala y Dali

Ante la «La Madonna de Port Lligat»

Ya siendo toda una celebridad reconocida a nivel mundial Dalí diseña una multitud de creaciones en diversos géneros, como ser la pintura, escultura, vajillas, joyas, perfumes, etc. En 1974 abre el Teatro-Museo Dalí y en el 81 recibe con orgullo la Medalla de Oro de la Generalidad de Cataluña sin saber que sus años de gloria y felicidad estaban por acabar.

Gala, su amada esposa muere en 1982 y Dalí, preso por una profunda tristeza, se muda al Castillo de Púbol donde entierra a su mujer en la cripta que construyeron para descansar eternamente juntos. El excéntrico pintor permanece recluso en su habitación hasta el día de su muerte el 23 de enero de 1989.

Lamentablemente sus restos no descansan junto a Gala, sino que fueron depositados en el Teatro Museo Dalí.

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