Edgar Allan Poe, el escritor desencantado

Edgar Allan Poe

Mi vida ha sido capricho, impulso, pasión, anhelo de la soledad, mofa de las cosas de este mundo; un honesto deseo de futuro.

Edgar Allan Poe fue el padre del relato detectivesco y de suspenso. Su carrera como escritor, poeta, crítico y periodista ha sido universalmente reconocido y su nombre es uno de los mayores exponentes del romanticismo norteamericano.

Edgar Poe nació el 19 de enero de 1809 en la ciudad de Boston y aún siendo un niño quedó huérfano. Un matrimonio acaudalado lo adoptó, aunque nunca oficialmente, y sumó otro apellido a su nombre: el apellido Allan. John Allan era un hombre de negocios de Richmond que, junto a su esposa llevaron a Edgar al Reino Unido, donde comenzó su educación.

Edgar vivió con ellos desde 1815 hasta 1820, pero su relación con John era más que conflictiva y hasta acabó desheredándolo. Edgar regresó a Estados Unidos y siguió estudiando en centros privados y en la Universidad de Virginia, hasta que fue expulsado en 1827 debido a su afición al juego y a la bebida.

Su padre le había conseguido un empleo, que luego dejó para dirigirse a su cuidad natal, Boston, donde publicó anónimamente su primer libro Tamerlán y otros poemas. Luego se alistó en el ejército, donde estuvo dos años. Al salir, publicó su segundo libro de poemas y obtuvo un cargo en la Academia Militar de West Point, de la cual fue echado a los pocos meses.

Publicó su tercer libro, Poemas, en 1831 y desde entonces se dedicó a escribir relatos y a hacer crítica literaria para algunos periódicos con fines económicos. Esto le dio cierto reconocimiento por su elegancia y mordacidad, y también lo llevó a vivir en diferentes ciudades, como Filadelfia, Nueva York y Baltimore, donde se casó con su prima Virginia Clemm en 1835 mientras trabajaba para el Southern Baltimore Messenger.

Diez años después llegaría su célebre poema El cuervo, una de las obras más hermosas del romanticismo, que narra el dolor de un hombre atormentado por un cuervo que simboliza el eterno recuerdo de la pérdida de su amada. Poe era un racionalista que creía en la posibilidad de controlar la creación artística y buscaba el método del artista. Creía en la composición, que es el otro polo de la inspiración. Criticaba el romanticismo pero a su vez él era un romántico. En El Cuervo la idea de belleza está unida a la de la muerte del ser amado y a la melancolía, y para escribir este poema, Edgar consideró minuciosamente cada detalle.

Él mismo describió el proceso metódico-creativo para escribirlo. Eligió cautelosamente la extensión, pues debía ser leído de una vez para que el lector no pierda la continuidad; el efecto, porque lo que pretendía causar era el elevamiento del alma a través de la belleza; el tono, que debía ser la melancolía o tristeza; el recurso, el estribillo o la monotonía del “Nevermore” (Nunca más) unido a “Lenore” (Leonora), efecto que se pierde en la traducción; el locutor, un ave que pudiera hablar pero que represente la muerte, o sea el cuervo, y finalmente el tema, la muerte, que es el más romántico cuando está aliada a la belleza.

El producto final fue un amante que sufre por la pérdida de su amada, algo que él viviría más tarde en carne propia.

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El final de Edgar Allan Poe

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