Jean-Jacques Rousseau, filósofo y escritor

Jean-Jacques Rousseau

Jean-Jacques Rousseau nació en la ciudad de Ginebra en el año 1712, y ya desde muy pequeño quedó huérfano de madre, quedando su padre y una hermana de su madre como tutores del pequeño. Sin apenas estudios, el joven Rousseau comienza a trabajar para un grabador, pero pronto abandona este puesto debido a los malos tratos que sufría en el trabajo, y también decide marcharse de Ginebra en el año 1728. Al poco es acogido y tutelado por la Baronesa de Warens, quien sería su amante y le llevará a renunciar al calvinismo familiar para abrazar el catolicismo. Rousseau, instalado en Chambéry, comienza una dura etapa de aprendizaje y estudio que se prolongaría hasta 1742, y que él mismo llegó a definir como la época más plena de su vida.

En 1742 decide viajar a París y presentar un sistema de notación musical creado por él, un sistema que le hizo merecedor de una fama tardía. Entre 1743 y 1744 ejerció como secretario del embajador de Francia en la ciudad de Venecia, pero la mala relación entre ambos le obligó a renunciar y volver a París. A su regreso inicia una relación con Thérèse Levasseur, con la que contrajo matrimonio en 1768 y con la que tuvo cinco hijos, además de iniciarse en los círculos más ilustrados de la capital francesa.

Los artículos sobre música que publicó para la Enciclopedia de D’Alembert y Diderot, así como la influencia que comenzaba a tener en el mundo de la música, le llevaron a presentar su “Discurso sobre las ciencias y las artes” en 1750, con el que ganó el primer premio de la Academia de Dijon, poniéndole en boca de todos y dando inicio a su fama. En 1754 vuelve a viajar a Ginebra con el objetivo de recuperar sus derechos como ciudadano de Ginebra, y también abandona el catolicismo para volver a sus orígenes calvinistas.

En 1755 escribe su “Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres“, que presentó de nuevo para el concurso de la Academia de Dijon, en el que pone de manifiesto su desacuerdo con la idea del progreso ilustrado. Para Rousseau todos los hombres son, por nacimiento y en su estado natural, inocentes y felices por definición, siendo la civilización y la cultura quienes ponen barreras a la igualdad. También considera a la institución de la propiedad privada como el principal motivo de infelicidad para el hombre.

Un año más tarde se va a vivir a Montmorency, compartiendo el domicilio de Madame d’Épinay, lugar desde el que escribirá lagunas de sus más célebres obras. Una de ellas fue una novela romántica titulada “Julia o la Nueva Eloísa” y publicada en 1761, en la que Rousseau ponía de manifiesto su amor por Madame d’Épinay, amor que no era correspondido por ella. Esta obra no sentó nada bien a su anfitriona y provocó una fuerte disputa entre ambos.

Con la llegada en 1762 de “Emilio o De la educación“, una obra pedagógica que incluía apartados sobre religión, también llegó la enemistad de los dirigentes de París y Rousseau se vio obligado a marcharse a Neuchâtel. En 1766 se exilió en Inglaterra aceptando la hospitalidad que le ofrecía David Hume, aunque no permaneció más de un año antes de regresar a Francia.

Sus últimos años de vida en Francia fueron de continua huida, cambiando constantemente de domicilio para evitar la persecución de las autoridades, y desde 1770 residió en París. Entonces vuelve a trabajar transcribiendo música, estudia botánica y publica “Confesiones” en 1771, obra escrita durante su etapa de exilio en Inglaterra.

En el año 1778 se muda por última vez al castillo del Marqués de Girardin en Ermenonville, donde fallecerá víctima de una apoplejía ese mismo año, dejando incompleta su última obra “Las meditaciones de un paseante solitario“.

Tags: ,

Imprimir


Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top