Enrique VIII de Inglaterra, polémico monarca

Enrique VIII

Enrique VIII nació en Greenwich en el año 1491. Perteneciente a la dinastía de los Tudor, pronto sucede en el trono a su padre, con apenas 18 años (en 1509) y el principio de su reinado se caracterizará por su lucha contra los reformistas protestantes encabezados por Martín Lutero, y a favor de los designios de la Iglesia Católica. El mismo Papa León X le honró nombrándole “Defensor de la fe” en 1521. Su gobierno también destacó por el fortalecimiento y concentración del poder en la figura del rey, por el crecimiento del poder militar y por una búsqueda de equilibrio en sus relaciones internacionales mediante alianzas.

Esta situación terminó cuando Enrique VIII entra en conflicto con el Vaticano cuando trata de anular su matrimonio con Catalina de Aragón, dado que no habían podido engendrar hijos varones, aunque el rey alegó como motivo principal el parentesco entre ambos (era la viuda de su hermano). El Papa le niega esta anulación matrimonial y Enrique VIII rompe relaciones con la Iglesia Católica de Roma, en parte aconsejado por Thomas Cranmer y Thomas Cromwell. Poco después se proclama líder de la Iglesia de Inglaterra en 1531, aprovechando que la elevada fiscalidad vaticana producía serios problemas entre su población, que veía como las autoridades católicas se enriquecían cada vez más.

Thomas Cranmer fue nombrado arzobispo de Canterbury en 1533, y fue el encargado de anular oficialmente el primer matrimonio de Enrique VIII, quien se casa en segundas nupcias con Ana Bolena, dama de honor de su primera esposa Catalina. Ana Bolena es coronada reina de Inglaterra, y la reacción de la Iglesia no se hizo esperar. La excomunión vino de la mano del Papa Clemente VIII, aunque Enrique VIII ya no respondía ante las autoridades del Vaticano (desde que se aprobase la Ley de Supremacía en 1534).

La nueva Iglesia de Inglaterra había quedado fuera de la influencia del Vaticano y dependía sólo del monarca, quien comenzó a expropiar todo el patrimonio monacal para su venta, y aquellos sacerdotes que aun seguían siendo fieles al Papa fueron tratados como renegados y traidores. Aunque Enrique VIII mantuvo inalterables los principios básicos del catolicismo, tras su fallecimiento llegaron nuevas reformas que incluyeron elementos tanto luteranos como calvinistas.

Los días de Ana Bolena llegaron a su fin cuando el rey la acusó de adulterio para poder ejecutarla y casarse por tercera vez, en esta ocasión con Juana Seymour en el año 1536. Pero debido a que ésta falleció un año más tarde víctima de los rigores del parto, Enrique VIII contrae matrimonio con Ana de Clèves en 1540 en un intento de afianzar lazos con los protestantes de Alemania. Ana de Clèves fue repudiada en menos de un año, y el monarca se casa con Catherine Howard, quien compartiría el cadalso con sus predecesoras en 1542. Su última mujer llegó un año más tarde, Catherine Parr, que afortunadamente vivió para ver fallecer a Enrique VIII.

La sucesión de Enrique VIII, fallecido el 28 de Enero de 1547, le sucedió en el trono un joven Eduardo VI con apenas 9 años, el único hijo varón que tuvo y fruto de su matrimonio con Juana Seymour, y que fallecería seis años después. Luego se sucederían en el trono María I (hija de Catalina de Aragón) e Isabel I (hija de Ana Bolena).

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