Alfonso X el Sabio, rey culto, poeta y músico

Alfonso X

Alfonso X, hijo de Fernando III de Castilla y León y de Beatriz de Suabia, nació en la ciudad de Toledo el 23 de Noviembre de 1221. A la edad de 22 años toma parte en la capitulación de varias fortificaciones de reino musulmán de Murcia, pactada entre Fernando III y el rey Abenhud con la rúbrica del tratado de Alcaraz. En el año 1252 asciende al trono, y su reinado estará marcado por la defensa de la cultura, por sus aportaciones a la legislación del comercio y el derecho, por su aspiración al trono del Sacro Imperio Romano Germánico y por su lucha contra la ocupación musulmana.

El pacto de Alcaraz, que había garantizado una delicada paz en Murcia, fue incumplida sistemáticamente al ser establecidos señoríos en los lugares reconquistados por Fernando III. Esto llevó a un levantamiento de los mudéjares en el año 1264, poniendo en una situación muy incómoda al reino, así que Alfonso decidió pedir ayuda a Jaime I de Aragón, quien se encargó de reprimir a los insurrectos y poner de nuevo Murcia en manos cristianas.

Alfonso X propició el comercio dentro de su reino mediante las ferias a lo largo y ancho de Castilla y León, y también se preocupó de establecer leyes para regular este comercio, así como para crear aduanas para garantizar una recaudación más eficaz. Quizá su aporte más destacado en este sentido fue darle autoridad política al Honrado Concejo de la Mesta, organización representante del sector ganadero del reino. También se hizo eco de las lecciones sobre Derecho Romano que le aportaron los miembros de la Escuela de Glosadores de Bolonia, dejando un importante legado en cuanto a textos jurídicos, algunos de los cuales siguieron funcionando hasta finales del siglo XIX.

Conocido como “el Sabio”, Alfonso X se ganó este sobrenombre gracias a su trabajo en el fomento de la cultura, que destacó por un acercamiento entre las corrientes occidentales y orientales. Una buena muestra de ello es la Escuela de Traductores de la ciudad de Toledo, en la que trabajaban juntos los eruditos cristianos, musulmanes y judíos en la recuperación y estudio de antiguos textos de las tres culturas. De aquí salió la primera reforma sobre ortografía del castellano, la entonces lengua oficial del reino. También compuso poesía y música, dando nacimiento a las célebres Cantigas del rey.

Alfonso X era descendiente sanguíneo por parte de madre de la familia Staufen, el último linaje en ostentar el derecho al trono de Sacro Imperio Romano Germánico, antaño reunificado por Carlomagno, y ocupó una gran parte de su reinado en ocupar este trono, como también lo hizo Ricardo de Cornualles. Pero el trono estuvo vacío durante años por no contar con una decisión unánime por parte de los siete príncipes electores hasta que finalmente, en 1272 fue coronado Rodolfo de Hasburgo. Alfonso X renunció oficialmente a sus aspiraciones tres años más tarde, en medio de un clima de disputa entre sus sucesores por la herencia. Esta disputa enfrentaba a los infantes Alfonso y Fernando, hijos del fallecido primogénito Fernando de la Cerda y Sancho (IV), el segundo hijo de Alfonso. Al morir Alfonso X, el 4 de Abril de 1284, es Sancho quien sucede a su padre en el trono.

Foto vía: José Alcoverro

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