Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán

El Gran Capitan

Gonzalo Fernández de Córdoba nació en el municipio cordobés de Montilla el 1 de Septiembre de 1453, y ya desde muy joven pasó a las órdenes de Enrique IV de Castilla como paje de éste, para más tarde pasar a formar parte de la corte de la Reina Isabel. Pronto comenzó con una imparable carrera militar, participando en las guerras civiles de Castilla y Granada, donde sus éxitos como espía y soldado fueron decisivas para la conquista de Illora, ciudad dominada por Boabdil. Por sus méritos fue merecedor del título de Señor de Orjiva, así como de algunos beneficios de la producción granadina de seda, comenzando así a amasar un importante capital.

Sus logros militares continúan en 1495, cuando los Reyes Católicos le envían a la región italiana de Calabria a combatir a los franceses que habían tomado el reino de Nápoles, territoria que Fernando de Aragón pretendía anexionarse. Gonzalo Fernández de Córdoba logra expulsar a las tropas francesas y vuelve triunfante a España en 1498, siendo a partir de entonces conocido como el Gran Capitán, y recibiendo a su vez el título nobiliario de Duque de Santángelo.

Poco después, en 1500, regresa a Italia con la misión de hacer cumplir el Tratado de Chambord-Granada, en el que se había repartido el reino de Nápoles entre los Reyes Católicos y el entonces monarca de Francia, Luis XII. Las tensas relaciones entre ambos países debido a este reparto pronto desencadenaron un nuevo conflicto, lo cual obligó al Gran Capitán a defenderse de un enemigo numéricamente superior, utilizando su agudo sentido de la estrategia militar para resistir mientras llegaban refuerzos. En la Batalla de Ceriñola logró derrotar al Duque de Nemours, tomando así el control del reino de Nápoles. Un nuevo intento de conquista por parte de los franceses se dio en 1504, pero volvieron a ser derrotados, por lo que muy a su pesar tuvieron que dejar el reino en manos españolas.

Después de la guerra, Gonzalo Fernández de Córdoba pasó a ser virrey del reino de Nápoles durante al menos 4 años de tranquilidad, que desaparecería tras fallecer la reina Isabel. Fernando, temeroso de que Nápoles reclamase la independencia de la Corona Española, tramó un plan de desprestigio, acusándole de derrochar los dineros del reino.

Según los registros históricos, el Gran Capitán presentó un informe al rey donde explicaba detalladamente los gastos de la guerra, cuentas que según Fernando de Aragón eran desorbitadas. Estos documentos se guardan en el archivo del Tribunal de Cuentas y entre ellas podemos leer frases tan reveladoras y ácidas como: 2736 ducados para frailes y monjas que rezasen por la prosperidad del ejército español, o tambíen 100 millones de ducados por la paciencia de consentir que un rey te pida cuentas tras haberle conseguido un reino.

Debido a las tensiones entre ambos, y pese a la voluntad de Gonzalo de regresar a Italia, tuvo que marcharse a Loja, donde fallecería el 2 de Diciembre de 1515.

Tags: ,

Imprimir


Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top