Santiago Carrillo, figura política de la democracia

Santiago Carrillo

Ayer se nos ha marchó una de las figuras destacadas de nuestra reciente historia política de la transición: Santiago Carrillo, lider de la izquierda comunista, persona firme en sus creencias y eminente imagen de una etapa histórica española resuelta con más luces que sombras. Los que hemos crecido en la democracia, los que vivimos de jóvenes aquellos difíciles años de la transición, recordaremos siempre su imagen rechoncha, siempre con el cigarrillo en la boca, camisa de cuadro y ese humor irónico tan característico que le granjeó no pocas enemistades.

Podremos estar a favor o en contra de su ideología, pero nadie podrá negar su firmeza, su carácter fuerte, y su talante a la hora de conseguir que España dejara atrás aquella oscura etapa del franquismo para entrar en la más moderna democracia. Su nombre quedará grabado para siempre junto con el de Fraga, Suárez, Felipe González o Peces Barba.

Nacido en Gijón en el año 1915, Santiago Carrillo Solares era hijo de un militante socialista. De él esos genes políticos que le llevarían a ingresar pronto en las Juventudes Socialistas de las que sería Secretario General allá por el año 1934. Precisamente aquel año marcaría su historia personal cuando al participar en la revolución de Octubre de Asturias fue detenido y encarcelado durante dos años.

A su salida unificó a las Juventudes Socialistas de diferentes partidos y creó las JSU (Juventudes Socialistas Unificadas) pero poco a poco sus valores iban radicalizándose lo que le llevó a ingresar en el Partido Comunista del que fue un activista declarado. Precisamente, durante la Guerra Civil española fue miembro de la Junta de Defensa de Madrid después de haber luchado en el frente donde alcanzó el grado de capitán. en la capital española participó activamente en lo que se conoció como la “batalla de Madrid” y fue responsabilizado de la matanza de cientos de presos políticos en las inmediaciones de Torrejón de Ardoz y Paracuellos de Jarama.

Al acabar la guerra se exilió a Francia mientras su compañera y su hija lo hacen a través del puerto de Alicante, donde son detenidas y encarceladas en Albateras. Se consigue su liberación pero su hija muere poco después como consecuencia de una enfermedad contraida durante su confinamiento.

Desde París viaja a Bélgica y de ahí a Moscú. A lo largo y ancho de Europa trabaja activiamente para organizar en la distancia al PCE entrevistándose con grandes lideres de la izquierda, como el mariscal Tito o el propio Stalin.

En 1949 se casa con Carmen Menéndez, en París, donde residen, con quien tiene tres hijos, Santiago, Jose y Jorge. Mientras tanto, su enfrentamiento con Dolores Ibarruri, la Pasionaria, actual secretaria general del PCE iba a más, pues mientras Carrillo abogaba por un acercamiento y una reconciliación nacional, Ibarruri radicalizaba su postura. La muerte de Stalin, la ascesión al poder en la URSS de Hrushev y la nueva política de éste que condenaba el radicalismo estalinista le ayudaron en un momento en el que parecía que iba a ser expulsado del partido e incluso le valió que en el año 1960, al fin, ascendiera a la Secretaría General del Partido Comunista.

El franquismo, ante la emergencia de esa nueva figura carismática reveló los incidentes de Madrid y lo mostró como el organizador de la llamada “matanza de Paracuellos”, pero lejos de arredrarse, Santiago Carrillo continuó con una política mucho más abierta y distanciada del radicalismo soviético, máxime cuando mostró su disconformidad con la invasión soviética de Checoslovaquia. Comenzaba con Enrico Berlinguer, líder del comunismo italiano, el llamado eurocomunismo, mucho más democrático y separado de las tendencias soviéticas.

En 1976, tras el fallecimiento de Franco, Carrillo volvió clandestinamente a España, pero se hizo detener con el firme propósito de poner al gobierno vigente en la tesitura de tener que liberarlo y aprobar su partido. El 9 de abril de 1977 su partido, el PCE, es legalizado por el gobierno de Adolfo Suárez, en una jugada maestra por ambas partes, como preámbulo del diálogo democrático que ambos abogaban.

El 15 de junio de aquel mismo año de 1977 Carrillo conseguía su escaño por Madrid en las primeras elecciones democráticas celebradas en nuestro país tras el periodo franquista, escaño que repetiría en las posteriores de 1979 y 1982. Sin embargo, el país se dirigía hacia un claro bipartidismo y los resultados de la izquierda comunista se alejaban de lo que todos los de su partido esperaban.

El 6 de noviembre de 1982 Santiago Carrillo dejó la Secretaría General del Partido a Gerardo Iglesias, pero el enfrentamiento radical entre las posturas de unos y otros le llevaron a la expulsión y a su separación del PCE. Al año siguiente fundó el nuevo partido de los Trabajadores de España, pero lejos de conseguir el mínimo apoyo, acabó por integrarse en el PSOE en el año 1991 aunque él optara por, finalmente, retirarse de la vida política activa.

Vilipendiado por uno, homenajeado por otros (fue Doctor Honoris Causa por la Universidad de Madrid en el año 2005), finalmente Santiago Carrillo nos dejó este pasado 18 de septiembre de 2012 a los 97 años de edad mientras dormía plácidamente en su casa de Madrid.

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