Marlon Brando, controvertido e inolvidable

Marlon Brando

Fue uno de los grandes mitos del séptimo arte, uno de los rostros más deseados del celuloide. Marlon Brando, como muchos otros actores y actrices del cine clásico, ése que tantos y tan buenos recuerdos trae a nuestras cabezas, se ha convertido en inmortal no sólo por gozar de un portentoso físico sino por un talento que a pocos pudo pasar desapercibido.

El mito nacía allá por 1924 en Omaha, Nebraska, y era el tercer hijo del matrimonio formado por Dorothy Pennebaker, de sangre irlandesa, y Marlon Brando, descendiente de franceses que americanizaron su apellido original, «Brandeau». Su progenitor era un hombre de carácter muy fuerte perteneciente a la Iglesia episcopaliana que trabajaba como representante de una fábrica de productos químicos. Así, según la empresa lo destinase a uno u otro lugar, la familia cambiaba de residencia con relativa frecuencia.

La vena artística le vino de su madre, artista aficionada y principal impulsora de un grupo teatral de Omaha por el que, a fines de los años veinte, pasaron unos aún desconocidos Dorothy McGuire y Henry Fonda.

Con el tiempo, el matrimonio Brando se hizo insostenible. Tal era la magnitud de las continuas peleas y discusiones que éstas llevaron a la mujer al alcoholismo y a los hijos a emanciparse desde muy jóvenes.

Marlon era un joven rebelde al que obligaron a ingresar, con tan sólo dieciséis años en la Shattuck Military Academy de Fairbult, Minnesota, de donde fue expulsado dos años después por insubordinación. Antes de convertirse en la gran estrella que fue, trabajó como albañil y conductor de excavadoras mientras sus hermanas se independizaban y partían a Nueva York para probar suerte en el teatro. A principios de 1943 se fue a vivir con su hermana Joselyn con el mismo objetivo.

No tardó mucho hasta convencer al mismísimo Tennessee Williams de que se hallaba ante el intérprete ideal para encarnar por primera vez en teatro al Stanley Kowalski de Un tranvía llamado Deseo. de la noche a la mañana, todo Broadway comenzó a hablar de él. Ante tal éxito y acogida, se procedió a realizar la versión cinematográfica. Con este film Marlon Brando adquirió una inmediata fama mundial.

Algunas de sus películas más destacadas fueron ¡Salvaje! (1954), de László Benedek, o Piel de serpiente (1959), de Sidney Lumet. En sus primeros seis años de carrera fue candidato al Oscar en cinco ocasiones y se alzó con el prestigioso galardón con La ley del silencio (1954).

Brando  creía que trabajaba contra el star-system, a espaldas de la industria, mientras sus personajes parecían querer mostrar todo lo contrario: eran queridos y admirados por el público que, con o sin su benepláćito, lo integró en la fábrica de sueños que es Hollywood.

Tras unas desafortunadas inversiones en Tahití, si economía se vio maltrecha. Su espíritu se vio también mermado por las secuelas de su historia sentimental: la falsa hindú Anna Kashfi -en realidad Joanna O’Callaghan, galesa-, con quien litigó años por la custodia de su primer hijo, Christian, quien en 1990 fue condenado por el asesinato del novio de su hermana Cheyenne, quien a su vez se suicidó en 1995-; la mexicana Movita Castaneda, la tahitiana Tarita Teriipia y, entre 1988 y 2001, su asistenta guatemalteca María Cristhina Ruiz, madre de sus tres últimos hijos.

Marlon Brando moría en el año 2004, dejando un patrimonio de unos 22 millones de dólares y reconocía a diez de sus hijos habidos de todas sus relaciones.

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