Brahms, prestigioso compositor alemán

Johannes Brahms

Si hablamos de música clásica, no podemos dejar de aludir a Johannes Brahms, uno de los mejores pianistas, directores de orquesta y compositores alemanes de todos los tiempos. Brahms nació en Hamburgo en 1833 donde recibió las primeras lecciones musicales de su padre, quien tocaba con suma elegancia el contrabajo.

Cuando cumplió los ocho años, el joven Johannes comenzó a estudiar piano con O. Cossel y después con E. Marxsen. Sus primeras actuaciones en público fueron en lugares muy diferentes de los glamourosos teatros de todo el mundo donde en la actualidad se interpretan una y otra vez sus magistrales piezas musicales: el primer auditorio de Brahms lo constituían oscuras cervecerías y tabernas.

En 1847, cuando contaba con 14 años, reveló al mundo su talento como pianista. Fue acompañante del violinista húngaro E. Remergy, circunstancia que le permitió conocer a otros de los grandes de la Historia de la Música (Listz y Schumann) y que lo lanzó como compositor en 1853.

Después de ser nombrado director de conciertos de la corte por el príncipe Lippe-Detmold, regresó a Hamburgo en 1859 para dirigir un coro femenino. Se trasladó a Viena en 1862, donde fijó su residencia. Allí dirigió la Singakademie y la Gessellschaft  y tan sólo abandonó la ciudad para realizar viajes de trabajo y placer a Italia, Suiza o la Selva Negra.

La música de Brahms aúna clasicismo y romanticismo y en ella desempeña un papel esencial tanto el instinto como los orígenes étnicos del compositor. A lo largo de su trayectoria profesional demostró su gusto por el rigor formal, que le permitía establecer cierto equilibrio entre Beethoven (clasicismo que evoluciona hacia el romanticismo) y el ya mencionado Schumann (romanticismo que lucha por encontrar un nuevo equilibrio clásico).

De este compositor cabe destacar sus notables hallazgos rítmicos, esencialmente románticos pero de origen popular. De su basta producción musical, orquestal y pianística destacan cuatro sinfonías, dos serenatas, dos oberturas, dos conciertos para piano y orquesta, otro para violín y orquesta, varios tríos, música de cámara y música para piano con baladas, sonatas, interludios, rapsodias… Prácticamente, Brahms estuvo componiendo música hasta la fecha de su muerte, que tuvo lugar en 1897.

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