Felipe V, el Animoso

Felipe V el Animoso

Felipe V, conocido con el sobrenombre de “El Animoso“, fue el primer rey de la dinastía Borbón en acceder al trono de España. Destacado por su arrojo y fiereza en al campo de batalla, este monarca, que fue, además, duque de Anjou, nació en Versalles en 1683. Hijo del Príncipe Luis, Delfín de Francia y María Ana de Baviera, se hizo con la corona española con tan sólo 17 años por expreso deseo de Carlos II (así lo dejó escrito en su testamento).

Huérfano de madre desde los siete años, tímido y retraído, Felipe (nieto de Luis XIV de Francia) tuvo que defender el trono ante el archiduque Carlos de Austria en la guerra de Sucesión. Gracias al Tratado de Utretch (1713) fue reconocido rey de España y cedió a Inglaterra Gibraltar y Menorca.

El Tratado de Rastadt (1714) finalizaba la guerra con Austria y anunciaba que España renunciaba a sus posesiones en Flandes, Luxemburgo e Italia. Este mismo año el joven monarca contrajo matrimonio con Isabel de Farnesio en segundas nupcias (pues su primera esposa, María Luisa de Saboya, falleció de tuberculosis).

María Luisa de Saboya era prima de Felipe V y en el momento en que la comprometieron con el monarca contaba tan sólo con trece años. A ella le repulsaba la idea de casarse con el joven pero aceptó después de que su padre la amenazase con encerrarla en un convento de por vida. Por su parte, Felipe se enamoró de ella nada más verla y era incapaz de separarse de la bella mujer, con quien tuvo cuatro hijos.

Su segunda boda no fue muy afortunada. Isabel de Farnesio convirtió en árbitro de los destinos de España al cardenal italiano Julio Alberoni, gracias al cual había logrado casarse con el rey. Lo que más deseaba Isabel era disponer de estados para legar a sus hijos, privando así de su legítima herencia a los vástagos de María Luisa. Por eso, con la ayuda de Alberoni emprendió la conquista de Cerdeña y Sicilia.

De este modo, se formó con las potencias implicadas la Cuádruple Alianza (Francia, Inglaterra, Holanda y Austria) con el fin de hacer respetar los acuerdos del tratado de Utretch. En 1718, la escuadra inglesa derrotó a la española a la altura de cabo Passaro y Francia invadió Cataluña y el País Vasco. Felipe V se vio en la obligación de despedir al cardenal Alberoni y de firmar, en 1720, el Tratado de La Haya, por el que renunciaba a sus pretensiones sobre Italia, mientras Austria aseguraba que la sucesión de Parma, Placencia y Toscana recaería en Carlos, el primer hijo de su matrimonio con Isabel.

Los cronistas no se ponen de acuerdo en el motivo por el que en 1724 abdicó en su hijo Luis I, quien gozaría de un fugaz mandato: el nuevo monarca fallecía siete meses después y su padre volvía a subir al trono. El acercamiento a Austria y a Francia suponen el leit-motiv de este segundo reinado. Así, en 1733 firmó el primer Pacto de Familia, por el cual España entró en la guerra de Sucesión polaca.

Felipe V es, entre otras cosas, recordado por haber creado la Real Academia Española (1714) y por haber ordenado construir los palacios reales de Madrid y La Granja. La vida de Felipe V El Animoso terminaba en Madrid en 1746.

Como hechos curiosos cabe destacar que tanto él como su hijo Fernando VI padecieron sendas depresiones y, por recomendación médica escuchaban al cantante castrado Farinelli como terapia. Se dice también que cada día el monarca comía gallina hervía, plato que consumía junto a brebajes varios que tenían como fin potenciar su actividad sexual, algo que lo tenía completamente obsesionado.

Foto vía El Mundo

Tags:

Imprimir


Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top