Agatha Christie, la madre de Poirot

Agatha Christie

Quien más y quien menos ha tenido alguna vez entre sus manos alguna obra de Agatha Christie, una de las escritoras más prolíficas de todos los tiempos. Mucho se ha hablado de su bibliografía, llevada al cine y adaptada para la televisión en numerosas ocasiones pero, ¿quién era realmente esta mujer?

Nacida en 1890, Agatha vino al mundo en una Gran Bretaña llamada a superar la herencia victoriana y a enfrentarse a las primeras ruinas del imperio. Perteneciente a la generación de escritores del grupo Bloomsbury (entre los que se encontraban Virginia Woolf o Lytton Stratchey, entre otros), se pasó la vida luchando contra el caos.

El padre de Agatha era un señorito acomodado, de alta alcurnia que dilapidó sus rentas tan alegremente que cuando murió (Agatha tenía tan sólo 11 años), dejó a su familia sumida en la miseria. Además de a la pobreza, la niña tuvo que enfrentarse al amor de una madre posesiva y depresiva que era incapaz de cuidar a su propia hija.

Durante la Primera Guerra Mundial, Agatha contrajo matrimonio con el piloto de aviación Archie Christie, un joven tan seductor y atractivo como inmaduro. Con él, la escritora dio luz a una niña, de nombre Rosalind que, debido al carácter aventurero y viajero de sus padres, pasó gran parte de su vida con su abuela. Con su esposo, Agatha dio la vuelta al mundo, un mundo que por entonces, le parecía perfecto.

Esta perfección se refleja en su primera novela “El misterioso asunto en Styles” (1920), novela que marca también el nacimiento del singular Poirot, personaje recurrente en la obra de Agatha Christie.

Poco después, el matrimonio entre Agatha y Archie, en el que ella había depositado tantas esperanza, empezó a tambalearse. Archie dejó de atender a su esposa y sólo tenía ojos para su gran pasión: el golf. Agatha, que no quería perder a su marido, aprendió a jugar al golf, a pesar de que este deporte le producía un gran hastío. Sin embargo, sus esfuerzos fueron en vano y el matrimonio Christie era prácticamente una farsa.

La muerte de su madre sumió a la escritora británica en una gran depresión y convirtió su mundo, perfecto hasta entonces, en un lugar caótico. Lejos de apoyar a su mujer, Archie se marchó a vivir a su club de Londres y reapareció un mes después anunciando que se había enamorado de Nancy Neele, a quien conoció practicando el golf. El joven solicitó la separación hundiendo todavía más a una incrédula Agatha.

Por aquel entonces, Agatha, que ya era una escritora de renombre, protagonizó un misterioso episodio que daría lugar a todo tipo de especulaciones: simplemente desapareció. Era el 3 de diciembre de 1926 y no había rastro de la creadora de Poirot.

Consumida por el dolor, Agatha se encontraba en un hotel en el que se había escondido durante diez días. Cuando la encontraron, había perdido la memoria y era incapaz de reconocer a su propio ex marido. El sufrimiento de la mujer era tal que se había registrado en el hotel con un nombre falso: Theresa Neele (utilizando el apellido de la persona que había destrozado su matrimonio).

Recibió ayuda psiquiátrica y, con el tiempo fue superando la amnesia, aunque nunca llegó a recordar lo sucedido durante aquel traumático y tortuoso momento.

Más adelante, una cuarentona Agatha se casó en segundas nupcias con el arqueólogo Max Mallowan, un hombre 15 años más joven que ella, algo que estaba muy mal visto en la sociedad de la época y que le impidió, por ejemplo, presentar a Rosalind en la corte. Sin embargo, el amor entre Agatha y Max no sólo era real sino que era muy intenso. Sólo la muerte pude separar a dos personas que, estando juntas, eran el vivo rostro de la felicidad.

Acompañó a su marido en todas sus expediciones y, en los últimos años de su vida, la escritora perdió la cabeza. Se cortaba mechones del cabello, desvariaba y se negaba a aceptar la presencia de una enfermera. Max, deteriorado y viejo, se apostó en una butaca al lado de la cama en la que reposó Agatha hasta el momento de su muerte: la escritora pasó a mejor vida en 1975 a los 85 años de edad.

Conforman su basta biografía 19 novelas policiacas y 19 piezas de teatro, así como seis obras”serias” que publicó bajo el pseudónimo de Mary Westacott. En sus libros, huía del caos de la vida cotidiana, refugiándose en la paz y la tranquilidad de ese mundo sin reglas ni órdenes aparentes que es la infancia.

Sin lugar a dudas, Agatha Christie era una mujer poco convencional, aventurera y llena de fantasmas, temores y tormentos. Quería aparentar ser fría y calculadora, pero era una persona sumamente sensible.

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1 comentario

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  1. Alfredo Durand dice:

    Agatha, es una de las mujeres más amadas y más leidas por mi! Es como dice mi Madre(Dos Viajeras del Tiempo), Una Bellesura!Que Dios Me Las tenga En el lugar que Ellas merecen! Con amor. Alfredo Durand … El Cuervo.

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