Johannes Vermeer, genio de la luz

Johannes Vermeer

Son muy pocas las pinturas que existen de Johannes Vermeer, apenas hay en todo el mundo unas 35. Aún así, es uno de los artistas plásticos más admirados de todos los tiempos. Y, sin duda, el más falsificado. Su estilo barroco-costumbrista y su impecable trabajo de valores lo han ubicado entre los grandes maestros holandeses, junto a Rembrandt y Vincent Van Gogh.

Nació en Delft. Fue bautizado el 31 de octubre de 1632, no se sabe con exactitud la fecha de su nacimiento. Quedaron muy pocos documentos legales. Fue el segundo hijo, y único varón, de Reynier Jansz y Digna Baltens. Su padre nació en Amberes, y se trasladó en 1611 a Ámsterdam, era un modesto tejedor de seda. En 1615 contrajo matrimonio se casó con Digna.

De muy pequeño, Johannes acompañó el trabajo se padre. En 1652, luego del fallecimiento de Reynier, tuvo que hacerse cargo por completo del negocio. En abril de 1653 se casó con la joven católica Catherina Bolnes. Él era protestante. El matrimonio duró relativamente poco para la época, se sospecha que la separación estuvo signada por las diferencias religiosas. Aún así, tuvieron quince hijos.

La madre de Catherina, Maria Thins, una viuda de muy buena posición económica, fue determinante en la carrera artística de Vermeer. Al parecer, el artista ganaba el suficiente dinero para poder alimentar a su numerosa familia. Pintaba un promedio de sólo dos cuadros al año, sus ingresos provenían mayoritariamente del negocio de la indumentaria.

Johannes Vermeer

Tampoco hay demasiadas certezas sobre su formación como plástico. Se sabe que ingresó al gremio de San Lucas, el 29 de diciembre de 1653, como pintor libre, y se sospecha que estudió con el maestro Leonaert Bramer, pero hay biógrafos que rechazan estas versiones. Gran parte de sus obras fueron para el mecenas Hendrick van Buyten, empresario del rubro panadero.

Vermeer trabajaba como un verdadero experto, sin apuros ni condicionamientos. Era un artista exclusivo que conoció el éxito en vida, sus obras muy caras y sólo las trabajaba a pedido y por pago adelantado. También fue un gran estudioso, en más de una oportunidad ofició como asesor para confirmar la autenticidad de piezas clásicas.

Sobre el final de su vida, su situación económica empeoró notablemente. Tuvo que endeudarse para poder mantener a su numerosa familia. Incluso se vio obligado a vender obra por precios bajísimas. En 1675 enfermó y falleció. El 15 de diciembre fue enterrado en el sepulcro familiar de la Oude Kerk. Su mujer tuvo mal vender la herencia para cancelar deudas.

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