Amalia de Llano y Dotrés, condesa de Vilches

Entre las numerosas obras maestras que cuelgan de las paredes del Museo del Prado de Madrid existe una que, si bien no es muy conocida por el gran público, atrapa enseguida las miradas de aquellos que lo contemplan: pintado por Federico de Madrazo en 1853, el retrato de Amalia de Llano y Dotrés, condesa de Vilches y vizcondesa de La Cervanta no deja indiferente a nadie.

Aunque nació en Barcelona en el seno de una familia adinerada, en el año 1822, y que los títulos de condesa y vizcondesa le fueron otorgados por su matrimonio con Gonzalo de Vilches y Parga, pronto se convertiría en una destacada figura de la vida cultural de Madrid.

De este modo organizó obras de teatro, así como importantes salones literarios de los que eran asiduos gran parte de los más altos representantes intelectuales de la época. Igualmente, ella misma se decantó por la creación literaria llegando a publicar dos novelas: “Ledia” y “Berta”, que saldría a la luz el mismo año en el que la autora fallecía (1874).

Por lo que se refiere a sus convicciones políticas, la condesa de Vilches ofreció todo su apoyo a la reina Isabel II y estaba, asimismo, a favor de la Restauración borbónica.

Amiga personal de Federico de Madrazo, este la retrató en este magnífico lienzo por el cual la condesa pagó 4000 reales (la mitad de lo que solía cobrar el artista). El cuadro la representa tal y como era considerada en el Madrid del siglo XIX, como el verdadero modelo de mujer que enamoraba a la sociedad española decimonónica: alta y estilizada, con una fina piel pálida y una mirada dulce y divertida, pero que sabía imponer ciertas distancias.

El retrato combina a la perfección la simpatía (por ejemplo, en la pose que adopta doña Amalia) con la aristocracia que la rodea, así como con la coquetería que se desprende su mirada y de su sonrisa, llegando a ser calificada por Antonio de Marichalar como “nuestra Gioconda del siglo XIX”.

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1 comentario

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  1. hola pues micomentario es que era muy guapa esta señora porque este retrato esta muy bien echo y el pueblo estaba, pasando hambre y los señoritos nada mas que pensaban en pasarlo bien.

    un saludo : maria

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