Simon Wiesenthal, cazador de nazis

Simon Wiesenthal

Simon Wiesenthal nació el 31 de diciembre de 1908 en Buczacz, Galicia, parte del Imperio Austro-Húngaro, en la actualidad Ucrania. Su padre, un comerciante de azúcar y oficial del ejército húngaro; murió en combate en 1915. Para un muchacho judío, Buczacz no era un lugar agradable. Los judíos habían sufrido la persecución de los cosacos, quienes habían servido en la caballería del zar y residían en comunas alrededor de Ucrania.

Cuando Wiesenthal contaba con 10 años de edad, un cosaco lo hirió en la pierna con su sable mientras cruzaba la calle. Wiesenthal enfrentó nuevamente el antisemitismo cuando se le negó el ingreso al Instituto Politécnico de la ciudad de Lvov debido al límite de plazas para judíos. En lugar de ello, estudió ingeniería arquitectónica en la Universidad Técnica de Praga, en Checoslovaquia, graduándose en 1932.

En 1936, Wiesenthal contrajo matrimonio con su novia del colegio, Cyla Müller, e instaló un estudio de arquitectura en Lvov. En pocos años, el Ejército Rojo de la Unión Soviética se apoderó de la ciudad, comenzando una purga de profesionales judíos. El padrastro de Wiesenthal fue arrestado, y su hermanastro baleado. Forzado a cerrar su oficina, Wiesenthal encontró trabajo en una fábrica de colchones.

En 1941, los alemanes desplazaron a los rusos, comenzando las ejecuciones de judíos. Wiesenthal observó a un soldado disparando a un grupo de judíos, y tomando licor entre cada ejecución. Salvó su vida milagrosamente cuando sonaron las campanas de la iglesia y los soldados se retiraron para descansar. El y su esposa fueron llevados a un campo de concentración, en el que se les asignó el trabajo de pintar esvásticas en locomotoras capturadas. En 1942, la madre de Wiesenthal fue ejecutada. El mismo año, su mujer, que era rubia y podía pasar por polaca, pasó clandestinamente a Varsovia ayudada por la resistencia polaca. Recapturada posteriormente, fue enviada a Alemania del Oeste para fabricar ametralladoras para los nazis.

Durante el Holocausto, Wiesenthal deambuló por una docena de campos de concentración, y gracias a la fortuna escapó con vida. El 20 de abril de 1943, Wiesenthal se encontraba entre un grupo de hombres elegidos para ser ejecutados en honor al cumpleaños de Adolf Hitler. Durante el procedimiento, un oficial decidió que alguien debía pintar una esvástica por la ocasión, y designó la tarea a Wiesenthal, perdonándole la vida. En octubre de 1943, Wiesenthal persuadió a un oficial de que lo dejara escapar. No obstante, pocos meses después fue recapturado y llevado al capo de Janowska, en las afueras de Lvov. Wiesenthal intentó suicidarse, pero fue revivido para su interrogatorio.

Para mediados de 1940, los alemanes habían comenzado a retirarse hacia Austria a medida que las fuerzas aliadas avanzaban. Muchos prisioneros murieron durante el repliegue, pero Wiesenthal sobrevivió, y el 5 de mayo de 1945, las tropas estadounidenses que ingresaron a Austria, lo liberaron junto a otros supervivientes. Con su 1.83 de estatura apenas pesaba 45 kilos. Tan pronto como recuperó fuerzas, comenzó a recopilar evidencia para la Unidad de Crímenes de Guerra del Ejército de Estados Unidos, en Austria. Para el final del año, Wiesenthal se había reunido con su esposa, a quien creía muerta. El año siguiente, nació su hija, Paulinka.

Mientras muchos sobrevivientes regresaron a sus profesiones e intentaron continuar con su vida, Wiesenthal rehusó olvidar las atrocidades que había presenciado. Invirtió el resto de su vida rastreando criminales de guerra, creyendo que su supervivencia le imponía la obligación de hacer justicia, a través de los medios apropiados, en nombre de aquellos que habían muerto. Wiesenthal abrió el Centro de Documentación Judío para recabar información sobre criminales de Guerra y desarrollar contactos con personas en todo el mundo. Ubicado en Austria, el centro se transformó en un archivo de testimonios de los campos de concentración.

Tras el conflicto, muchos criminales de guerra dejaron Europa e intentaron desaparecer llevando vidas ordinarias. Gran parte de ellos no logró escapar de las investigaciones de Wiesenthal, un inteligente detective, conocido por su extraordinaria memoria, y dominio fluido del polaco, inglés, alemán, yiddish y ruso. Su trabajo llevó al arresto de numerosos criminales de guerra destacados, incluyendo a Franz Stangl, quien se ocultaba en Brasil. Stangl, un comandante de un campo de concentración polaco, fue extraditado a Alemania del Oeste para ser juzgado, y murió en prisión. Wiesenthal también rastreó al alto líder de la Gestapo, Karl Silberbauer, quien había arrestado a Ana Frank y su familia.

Gracias al informe de un periodista del New York Times, logró la detención de Valerian D. Trifa, quien había encabezado la masacre de judíos en Rumania. Al ser descubierto, Trifa desempeñaba el cargo de obispo para el Episcopado Romano Ortodoxo en Michigan. Fue deportado a Portugal, donde murió. Wiesenthal también ubicó a la guardia de campamento de concentración Hermine Braun-steiner, quien había escapado a Estados Unidos a mediados de 1950, y tras casarse se había instalado en Queens, en la ciudad de New York. La mujer  había ganado una infame notoriedad por disparar a niños pequeños y elegir mujeres para las cámaras de gas. Fue condenada a prisión perpetua.

En muchas oportunidades, Wiesenthal fue criticado por su lucha, particularmente por sus ardides publicitarios, sin embargo, restaba importancia a las críticas. De acuerdo al Washington Post, una vez declaró, “Hago esto porque debo hacerlo. No estoy motivado por un sentido de venganza. Quizás fue así por un breve tiempo, al comienzo.” Wiesenthal señaló que debía hacerlo para que la gente no lo olvidara. “Si todos olvidamos, podría ocurrir lo mismo nuevamente, en 20 ó 50 ó 100  años.” Además de las críticas, Wiesenthal enfrentó peligro real, también. En 1982, colocaron una bomba en su casa de Viena, si bien escapó ileso y se rehusó a mudarse. Posteriormente se presentaron cargos contra neo-nazis austríacos y alemanes.

Wiesenthal también promovió los derechos humanos, exigiendo juicios a los responsables por el genocidio en la antigua Yugoslavia. También brindó innumerables conferencias y entrevistas, muchas veces denunciando policitas de extrema derecha. También recordó a los líderes mundiales su deber de luchar contra el racismo.

El 20 de septiembre de 2005, Wiesenthal murió de una enfermedad renal en Viena.

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1 comentario

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  1. marcelo dice:

    Sin dudas, un hèroe moderno.
    Un hombre con coraje, como lo dice uno de sus libros:
    “Justicia, No venganza.”
    Ojalá su ejemplo inspire a muchos.
    Para que los genocidios y las masacres no ocurran nunca mas.
    Contra ningún ser humano.
    Un abrazo a todos.
    Marcelo.

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