Dolores Ibarruri, La Pasionaria

Dolores Ibarruri, La Pasionaria

Dolores Ibarruri es más conocida por su apodo, la Pasionaria. Vasca de extracción de izquierda, fue una de las fundadoras del Partido Comunista Español. Ganó fama internacional durante la Guerra Civil Española por su espíritu indomable.

En su primera emisión radial tras el estallido de la guerra en 1936, arengó a los republicanos españoles: ”¡Es mejor morir de pie que vivir de rodillas! No pasarán.” Estas dos últimas palabras, ”no pasarán”, se convirtieron en el grito de guerra de una República agonizante.

Posteriormente, durante sus años en Moscú, conoció a gran cantidad de dirigentes comunistas soviéticos y no soviéticos, entre ellos Mao y Ho Chi Minh. Inquirida durante una entrevista en 1983, acerca de cuál de ellos era más impresionante, contestó sin vacilar, ”Lógicamente, Stalin.’

Abogó por la colaboración entre comunistas y los restantes grupos de izquierda y fuerzas progresistas, incluyendo grupos católicos romanos.

Si bien el régimen de Franco nunca le perdonó por su papel antes y durante la guerra civil, finalizada en 1939, los anticomunistas españoles, de mala gana, reconocen que demostró coraje y determinación. Algunos partidarios de Franco, incluso, en privado confesaron que la Pasionaria, aunque equivocada, fue ”una gran española”.

Dolores Ibarruri fue la octava de los 11 hijos de un minero de las montañas cercanas a Bilbao, en el norte de España. Nacida en el pueblo de Somorrostro, comenzó a asistir a la escuela los 15 años, dos años más de lo requerido por la ley, pues su salud era delicada. Sus padres pensaron que podría convertirse en maestra en lugar de trabajadora manual, algo que no se concretó por las dificultades económicas de la familia. Tras ser aprendiz de modista por un corto tiempo, trabajó durante tres años como empleada doméstica.

A los 20 años contrajo matrimonio con Julián Ruiz, un minero asturiano que había emigrado al País Vasco. En sus memorias, ”El único camino”, La Pasionaria escribió poco acerca de su marido, con quien tuvo seis hijos, entre ellos unas trillizas nacidas en 1923. Cuatro de sus hijos murieron poco después del nacimiento. Su único hijo, Rubén, nacido en 1922, murió en la Segunda Guerra Mundial, luchando por la Unión Soviética.

A pesar de su educación profundamente religiosa, perdió la fe cuando se inició en la lectura de Karl Marx y otros escritores radicales. En 1918 comenzó a trabajar en un periódico minero, El Minero Vizcaíno, tomando el seudónimo con el que pasaría a la historia para publicar sus escritos revolucionarios.

Fue miembro del primer comité provincial del incipiente Partido Comunista español por su provincia natal en 1920, siendo elegida delegada en el primer congreso nacional comunista, que llevó a la fundación formal del partido en 1921. Durante los siguientes años se destacó como una oradora cautivante, agitadora y expeditiva.

En 1930, elegida para el Comité Central del partido, respaldó al liderazgo nacional en su lucha contra los trotskistas en Cataluña, un conflicto que se reflotaría durante la Guerra Civil.

La Pasionaria se trasladó a Madrid en 1931, tras ser nombrada a cargo del órgano oficial del partido, Mundo Obrero. Su primera visita a la Unión Soviética en 1933-34. Fue elegida diputada al Parlamento español por Asturias en 1934. Allí, como en otros lugares públicos, siempre aparecía vestida de negro.

En una sesión dramática el 11 de julio de 1936, La Pasionaria exclamó: ”Este es su último discurso!”, dirigiéndose al ministro de Hacienda, José Calvo Sotelo, cuando el líder monárquico, atacó al gobierno republicano. El 13 de julio Calvo Sotelo fue secuestrado y asesinado por terroristas de izquierda, un evento que marcó el comienzo de la Guerra Civil. Los anti-comunistas acusaron a La Pasionaria de haber instigado el asesinato, ella lo negó.

A lo largo de la guerra llevó a cabo numerosos discursos y transmisiones radiales instando a los españoles a resistir a los insurgentes nacionalistas de la manera en que habían resistido a las tropas de Napoleón en 1808. Arengó a las mujeres a pelear con cuchillos y aceite hirviendo. En contraste con su agresividad verbal, se le atribuye haber salvado la vida de monjas amenazadas por la violencia callejera en Madrid a principios de la guerra.

Con el curso de la Guerra Civil, el Partido Comunista, aunque relativamente pequeño, se hizo más y más poderoso en el campo republicano, y La Pasionaria fue la comunista española más influyente. Siempre fue respaldada por Palmiro Togliatti, líder del Partido Comunista Italiano, al que Moscú había enviado como su representante en España.

En la primavera de 1936, por orden de Moscú, ayudó a provocar la caída de Francisco Largo Caballero, el socialista que había sido el Primer Ministro de la República desde septiembre de 1936. Juan Negrín, sucesor de Largo Caballero, detestaba a la Pasionaria, pero siguió colaborando con los comunistas hasta el colapso de la República en 1939.

La Pasionaria dejó España en marzo de 1939, poco antes de la caída de Madrid. Junto con Negrín y otros líderes republicanos viajó a Francia y luego a Moscú, donde ya había enviado a sus dos hijos sobrevivientes, Rubén y Amaya.

Durante la Segunda Guerra Mundial La Pasionaria hizo transmisiones de propaganda en apoyo del esfuerzo bélico soviético. Posteriormente dedicó mucho tiempo a la organización de un movimiento comunista para España.

Después de 38 años en Moscú, volvió a España en 1977, dos años después de la muerte de Franco. Cuando hizo su primera aparición en la España postfranquista, la multitud la saludó coreando “Sí, sí, sí, Dolores está aquí.”

Dos años después de la muerte de Franco, el Partido Comunista Español fue legalizado. En 1977, La Pasionaria fue reelegida para el Parlamento, pero poco después renunció por razones de salud.

Foto vía: onthisdeity

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