Garcilaso de la Vega, poeta renacentista español

Garcilaso de la Vega

Los que por devoción ( y porque no había más remedio ) venimos de estudiar una carrera de letras, conocemos bastante bien a nuestro protagonista de hoy. Se trata de Garcilaso de la Vega, nacido en 1501 en el seno de una familia de nobles toledana vinculada con la realeza. Poco se sabe de la infancia de este poeta renacentista, ya que sus primeros escarceos nos llegan a la edad de 19 años.

Por esa época ya teníamos a nuestro Garcilaso luchando en las Guerras de las Comunidades de Castilla, desde 1520 a 1522, en favor del rey castellano Carlos I. Nombrado caballero para la ocasión, no parece que le fueran bien las cosas con las armas, ya que pronto cayó herido en la Batalla de Olías.

Aún así él siguió con el ejercicio de las armas, y entre 1522 y 1524 participó en una expedición contra los musulmanes y otra contra los franceses en Navarra, convirtiéndose así en caballero de la Orden de Santiago. En agradecimiento a sus servicios, al año siguiente el emperador le casó con Elena de Zúñiga, con la que se instaló en su ciudad natal, Toledo.

Allí vivió con su esposa, y los tres hijos que tuvo, hasta 1529. Desde entonces, y siempre sirviendo a la corte, viajó hasta Italia para la coronación en Bolonia de Carlos I. Durante el trayecto visitó en Barcelona a su amigo Juan Boscán, con quien ocho años antes había participado en una expedición a Rodas.

En Italia estuvo viviendo un año hasta que, por un asunto personal que se mantuvo en secreto, fue exiliado a la isla de Schut, y de ahí a Nápoles, a donde llega en 1532 para servir al Duque de Alba. En una de las batallas de la época fue herido de muerte, concretamente en el asalto a la fortaleza de Muy, en Provenza. Fue trasladado hasta Niza, pero allí moriría en 1536.

Fue en Italia donde Garcilaso frecuentó a los grandes poetas italianos de la época, de los cuales se inspiró para producir sus grandes sonetos. Estos sonetos, junto con sus églogas y otros poemas, representan la introducción en la literatura española del renacimiento italiano. Sus primeros libros fueron publicados en 1543, junto con la obra póstuma de su amigo Juan Boscán.

En muchos de sus versos aparece la figura de la dama portuguesa Isabel Freyre, a quien el poeta conoció en la corte en 1526. Sin embargo, la dama moriría en 1533, algo que afectó muchísimo a Garcilaso, quien no paró de cantarla y dedicarle sus sonetos. Sin lugar a dudas representa uno de los grandes poetas del siglo XVI y de la historia de la literatura española.

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