Catalina de Aragón, esposa de Enrique VIII

Catalina de Aragon

La vida de Enrique VIII da para mucho, la verdad. Tanto su biografía como la de los que vivieron a su alrededor y tuvieron que “sufrirlo” es realmente atrayente. Fijaros en la pobre de Catalina de Aragón, aquella princesa española que se casó con el monarca inglés, la única que lo hizo de forma católica, y que luego pasó lo que pasó, eso sí, ganándose el corazón de todos los ingleses.

Muchos dicen que Catalina nació como princesa española y murió como princesa de Gales. Y es cierto, Catalina fue la hija menor de los Reyes Católicos, Isabel y Fernando. Nacía el 16 de diciembre de 1485 en Alcalá de Henares. Dicen que se parecía mucho a su madre, y pasó su infancia en Granada, tras la toma de los Reyes Católicos en 1492.

Siendo ya muy niña, con apenas cuatro años, y queriendo sus padres establecer alianzas con todas las potencias europeas, a Catalina la prometieron por esposa a Arturo, Príncipe de Gales, e hijo de Enrique VII, en el Tratado de Medina del Campo. Por esta razón a los quince años la trasladaron hasta Inglaterra, siendo allí desposada con Arturo en la Catedral de San Pablo.

Sin embargo, el príncipe era un chico enfermizo, y unos meses después moría, dejando a Catalina viuda con sólo quince años. El Papa pudo anular el matrimonio ya que éste no se había consumado, y Catalina fue prometida al hermano menor de Arturo, Enrique, de solo once años, quien subió al trono de Inglaterra en 1509 a la muerte de su padre.

Ese mismo año, el día 24 de junio, Catalina de Aragón fue nombrada reina de Inglaterra con 23 años. Su marido, Enrique VIII contaba con 18. Desde su matrimonio, Enrique sólo tenía en mente dos cosas: invadir Francia y tener un hijo varón para continuar su descendencia.

Sin embargo, a medida que fueron pasando los años, Catalina no tuvo suerte a la hora de darle descendientes a su marido. Este, enamorado ya de Ana Bolena, solicitó la nulidad eclesiástica de su matrimonio en 1527 con la excusa de que su enlace era ilegal ya que Catalina era su cuñada. El Papa Clemente VII se negó a la anulación, por lo que Enrique pasó literalmente del Papa y se casó con Ana Bolena, estando ya esta embarazada, el 25 de enero de 1523.

Unos meses más tarde el arzobispo de Canterbury anulaba el matrimonio entre Enrique VIII y Catalina de Aragón. Fue lo que propició que en 1534 Enrique se apartara de la Iglesia Católica. A Catalina la encerraron en el Castillo de Kimbolton, donde moriría el 7 de enero de 1536. Fue enterrada en la Catedral de Peterborough con todos los honores, aunque como los de princesa viuda, no los de reina.

Foto Vía History

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3 comentarios

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  1. yamilet dice:

    Yo creo que el no fue mal rey sino una mala persona con sus esposas pero nadie es malo porque si tuvo que haberle pasado algo en su infancia o su juventud que hayan matado a alguien especial en su vida o que lo hayan separado de alguien espcial en su vida o que lo hayan maltratdo para que el maltratara tanto a sus 5 esposas porque a su ultima esposa no le hizo nada malo la iban a meter presa y el no dejo que lo hicieran yo creo que el se enamoro de verdad de catalina parr.
    les manda yamilet troncoso reyes

  2. ana dice:

    yo estoy de acuerdo con tigo yamilet porque eso de que el fuera malo porque si nadie es malo porque si uno es malo cuando lo danan cuando lo maltratan cuando le pudren el corazon

  3. LAURA dice:

    El hombre, Enrique, era un narcisista. El narcisismo es una psicopatología que provoca, en el que la porta, el desprecio hacia los sentimientos y necesidades de los otros. Es un ego-centrismo que puede llegar a niveles de monstruosidad, transformando al individuo en un indeferente absoluto. Recordad que todo asesino es un indiferente.

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