Enrique I, rey de Inglaterra

Enrique I

Me encanta leer las biografías de antiguos monarcas europeos. Acabo de terminar un libro sobre la vida de Enrique I de Inglaterra, hijo menor de Guillermo I el Conquistador y Matilde de Flandes. Una figura que os quiero descubrir en breves palabras.

Nació en Shelby, en el condado de Yorkshire, en el año 1068, y con apenas 17 años asistió a la muerte de su padre en sus guerras contra Francia. Con su fallecimiento, el reino inglés se dividió entre sus cuatro hijos, aunque a él precisamente no le tocó una parte muy considerable, ya que lo que heredó fueron cinco mil monedas de plata.

Para colmo de males, sus hermanos se llevaban bastante bien y llegaron incluso a firmar un documento que decía que si alguno de ellos moría mientras el otro vivía, los bienes irían a parar automáticamente a ese hermano. No era entonces cuestión de malmeter entre hermanos para que Enrique se llevara una mejor parte del botín.

Pasaron los años y, en el 1100, Guillermo II fue asesinado por una flecha mientras cazaba en el bosque. Nunca se supo quién fue el asesino. Ya que su hermano Roberto estaba fuera luchando en las Cruzadas, Enrique se aprovechó de la circunstancia, y se autoproclamó rápidamente rey de Inglaterra, ganándose el apoyo de la nobleza, teniendo en cuenta los abusos de poder que Guillermo II había llevado a cabo.

Claro, cuando su hermano Roberto se enteró del asunto, se lanzó contra su hermano Enrique para recuperar una corona que le pertenecía por sucesión dinástica, pero tuvo que claudicar en el Tratado de Alton, reconociendo a Enrique como rey de Inglaterra, volviendo Roberto a su Ducado de Normandía. Pero el tratado de paz especificaba que si uno de los dos moría, el otro hermano se quedaba con sus posesiones.

Estaba claro que Enrique iba a por Normandía, y así lo hizo en 1105, atacando a su hermano en la Batalla de Tinchebrai, a quien tomó como prisionero. Roberto pasó el resto de sus días encarcelado en la Torre de Londres.

Enrique se había casado al ascender al trono con Edith, hija del rey de Escocia, Malcolm III. Enrique le pidió a Edith que se cambiara el nombre por el de Matilde tras su boda, ya que así sonaba más normando, ya que Edit era de familia sajona, algo que a los barones normandos no les había gustado mucho. Enrique y Matilde tuvieron cuatro hijos, aunque sólo le vivieron dos, Matilda y William.

Aún así, de todos era sabido las infidelidades del rey. Según cuenta la leyenda, Enrique I ostenta el récord de ser el monarca que más hijos ilegítimos ha tenido en la historia de Inglaterra…

Enrique no se aburriría, ya que entre 1103 y 1107 también tuvo conflictos con Anselmo, el Arzobispo de Canterbury. El arzobispo volvía a Inglaterra tras su exilio cuando fue llamado por el rey. Enrique le obligaba a que fuera su vasallo y recibiera su título no del Papa, sino de él directamente. Así es como Enrique entró también en disputa con el Papa Pascual II.

Anselmo tuvo que volver a exiliarse de Inglaterra, y el Papa dictó orden de excomulgar a todos aquellos que apoyaran a Enrique. Las cosas se solucionaron con la firma del Concordato de Londres, en 1107, por el cual Enrique I podía designar a los obispos de Canterbury, pero no tenía el poder absoluto sobre ellos.

A partir de 1120 comenzaron las desgracias para Enrique. Ese año su hijo William moría en un naufragio en el Canal Inglés, dejando a su padre sin sucesor al trono. Como no quería una guerra civil, hizo jugar a todos sus barones que su hija sería nombrada reina de Inglaterra tras su muerte.

Sin embargo, en 1135, Enrique I fue envenenado al visitar a sus nietos en Normandía. Sus deseos en vida no se cumplieron ya que, nada más morir, su sobrino Esteban de Blois reclamó el trono, desencadenando una terrible época de guerras civiles en Inglaterra.

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