Roald Amundsen, el conquistador de los polos

Roald Amundsen

Roald Amundsen nació en Borje, Noruega, el 16 de Julio del año 1872. Ya desde muy pequeño, Roald mostró su interés por las historias de aventuras, y decidió llegar (y consiguió mucho mas que eso) donde ningún hombre había llegado antes: al inexplorado Polo Norte.

Cuentan sus biógrafos que, con 8 años, abría la ventana de su habitación para dejar pasar el gélido aire noruego y así poder acostumbrarse al frío. Se convirtió en un gran atleta (practicaba natación, ciclismo, atletismo e incluso el esquí) con intención de preparar su cuerpo para el duro clima polar, objetivo que sin duda consiguió.

Pero sus padres no veían con buenos ojos estas intenciones aventureras, así que, con 21 años tuvo que ingresar en la facultad de medicina de la Universidad de Oslo por imposición de su madre. Poco después, en el año 1893, sobreviene la trágica muerte de sus padres y Roald decide dejar los estudios y dedicarse en cuerpo y alma al sueño de toda su vida: la conquista del Polo Norte.

Ávido lector de cualquier libro que hablara sobre viajes a los polos, llegó a la conclusión de que la mayoría de los fracasos de aquellas expediciones se debían a la inexperiencia de las tripulaciones. Durante tres años aprendería (de manera extraordinaria) el oficio de la marinería en un barco ballenero, mientras continuaba dedicando todo su tiempo libre a prepararse físicamente.

En 1897 decidió enrolarse en un barco capitaneado por el Barón de Gerlache que irónicamente, iba al Polo Sur, el lugar mas alejado de su sueño. Pero las cosas se torcieron durante el viaje, el barco quedó aprisionado en el hielo y el escorbuto hizo acto de presencia, amenazando la vida de muchos marineros. Al morir el Barón, víctima del frío y la enfermedad, Roald quedó al mando del barco. Durante 13 meses, sobrevivieron a base de cazar, confeccionar abrigos de pieles y, poco a poco,fueron abriéndose paso por el hielo usando picos, palas y cargas explosivas hasta que por fin, en Marzo de 1899, consiguieron escapar de aquel infierno.

Roald Amundsen volvió a casa como héroe y con un poco más de experiencia, que sin duda le vendría bien en un futuro no muy lejano, ya que a pesar de aquella terrible experiencia, seguía teniendo muy claro su objetivo. Pero esta vez sabe que necesitará apoyo financiero, así que decide incluir un objetivo científico: El estudio de los polos magnéticos del planeta. Estudió sobre el magnetismo en Hamburgo durante tres años mientras seguía practicando la navegación, reuniendo fondos y preparando su próximo viaje.

En 1903, compró un pequeño barco pesquero (el Gjoa) y lo aprovisionó. Reunió una pequeña tripulación (6 hombres) de científicos y marineros, y zarpó rumbo al Paso del Noroeste, la medianoche del 16 de Junio de 1903. Tras cruzar el Atlántico Norte y el Estrecho de Lancaster establecieron una base en un puerto natural de la isla Rey Guillermo (cerca de la Bahía de Hudson) al que llamaron Puerto Gjoa. Durante dos años, Roald aprendió mucho acerca de las costumbres y técnicas de supervivencia de los esquimales de la zona, mientras los científicos iban recopilando gran cantidad de datos sobre el magnetismo terrestre. El 13 de Agosto de 1905 levantaron el campamento y continuaron hacia el Oeste, consiguiendo su objetivo de cruzar el Paso del Noroeste apenas 13 días después.

De nuevo Roald Amundsen volvió cubierto de gloria y aprovechó su fama para dar conferencias y volver a reunir fondos para un nuevo intento de coronar el Polo Norte magnético, pero esta vez se quedaría sólo en eso. en 1909, con pesar, Amundsen recibió la noticia de que Robert Edwin Peary había conseguido llegar antes que él. Haciendo gala de su tenacidad y capacidad para seguir adelante, emprendió la conquista del Polo Sur. Pero tendría que darse prisa, ya que Robert Falcon Scott tenía el mismo propósito en mente y una tripulación sobradamente preparada.

El 9 de Agosto de 1910, tras adquirir un nuevo barco (el Fram) y reunir otra tripulación, se lanzó a de nuevo a la aventura, llegando a la Bahía de las Ballenas (en la barrera de hielo de Ross) a principios de al año 1911 y estableciendo su base 90 km mas cerca del Polo que la de Scott. Desde ahí, el viaje se hizo en trineos tirados por perros (mas eficaces que los vehículos y los caballos de Scott) y por si no fuera lo bastante duro, las condiciones empeoraron al llegar a la Cordillera de la Reina Maud. Entre grietas sin fondo y grandes extensiones de hielo, dejando atrás parte del equipo y sacrificando perros para poder alimentar al grupo, Roald Amundsen y sus valientes compañeros llegaron al Polo Sur (90´11´S) la tarde del 14 de Diciembre de 1911.

No contento con esto, gastó todo su dinero en construir un nuevo barco (el Maud) y financiar otro intento de llegar al Polo Norte, pero esta vez la suerte no tendría miramientos con él. Su nueva embarcación necesitaba de constantes reparaciones y su salud le obligó a abandonar su sueño en 1920.

Poco después concibió un nuevo plan, sobrevolar el Polo Norte, aunque sus finanzas no se lo permitirían. Y fue el gobierno de Italia el que haría realidad este nuevo intento poniendo a Amundsen, Lincoln Ellsworth y Humberto Nobile a cargo de un dirigible, que despegó de Spitsbergen el 11 de Mayo de 1926. Roald Amundsen pudo culminar la aventura de su vida al día siguiente, dejando caer la bandera noruega (junto con la americana y la italiana) al día siguiente sobre el ansiado Polo Norte.

Es importante destacar la tenacidad y el empeño de este explorador, que terminó por conquistar ambos extremos de la tierra, pero también halló la muerte más gloriosa que pudiera desear: con 56 años emprendió el rescate de su amigo Humberto Nobile (cuyo nuevo dirigible había caído en el Ártico) y nunca pudo llegar. Sólo se halló un flotador de su hidroavión en el mar de Noruega.

Foto Vía: cksinfo

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