Felipe II, rey de España

Felipe II

Felipe II es una de las figuras más representativas de la historia de España. Gobernó uno de los imperios más vastos de la historia con mano firme y sentido del deber. Hombre austero y admirador de la figura de su padre, a la vez que trabajador incansable y estudioso sin parangón, vio enturbiado su buen gobierno por el excesivo celo que puso en los asuntos de la religión.

Nace en 1527, en Valladolid. Hijo de Carlos I y de Isabel de Portugal, tuvo durante su infancia una esmerada educación, pero la permanente ausencia de su padre, siempre de viaje por el imperio, influyó para que su carácter fuese taciturno y melancólico.

En 1577 accedió al trono, que ya había ocupado como regente en diversas ocasiones durante las ausencias de su padre. Su posterior vida privada le dio ocasión para ahondar aun más en la melancolía.

Casado en cuatro ocasiones (con su prima María de Portugal, con su tía segunda: María de Inglaterra, con Isabel de Valois y con su sobrina Ana de Austria) no logró ser feliz en ninguno de sus matrimonios, realizados más por cuestiones de Estado que por amor. Su descendencia, que se concretó en el príncipe Carlos, tan trastornado por su propio padre que tuvo que encerrarle, y el futuro Felipe III, débil, inseguro y enfermizo, no le propiciaron demasiados motivos de satisfacción.

A pesar de ello, nada alteró sus principios de gobierno, basados en el seguimiento fiel del ejemplo de su padre y en los consejos que éste le diera antes de morir: fe ciega en Dios, respeto a la Iglesia y la Inquisición, confianza en sus consejeros, justicia y trabajo. Con  ellos dirigió el imperio que su padre le legara, que se extendía por cuatro continentes entonces conocidos y que él engrandeció con la incorporación de Portugal y posesiones.

Pero mantener el predominio sobre estos territorios no le resulto tarea fácil. Mantuvo una dura pugna con Inglaterra, que alentaba a los piratas a apoderarse del oro de las Indias, y ante la que fracasó en el episodio de la Armada Invencible.

Tuvo que luchar con las sublevaciones que se produjeron en tan vasto territorio, sobre todo en los Países Bajos e Italia. Estas sublevaciones se vieron agravadas por la intransigencia que mostró el rey ante cualquier credo religioso que no fuese el impuesto en Roma, y que transformó a España, por deseo real, en bastión del catolicismo. Esta actitud, heredada de su padre, se tradujo luego en la propagación de guerras religiosas por las riquezas americanas, y en el interior de España, en el empobrecimiento y persecuciones a judíos y moriscos.
Luego de un tormentoso periodo final de su reinado, muere en El Escorial en 1598.

Foto vía: GALEON.

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