Carlomagno, el gran emperador franco

Carlomagno

Carlos I el Grande, más conocido como Carlomagno, fue el gran monarca germánico que restauró el Imperio en Europa occidental. Figura clave del Medioevo europeo; su afán expansivo lo convirtió en el gran emperador franco. Carlomagno nació en el año 742 o 748 (aún se discute), posiblemente en Herstal, actual Bélgica, de donde provenían las dinastías merovingia. Hijo primogénito del rey Pipino el Breve y Bertrada de Laon, tuvo tres hermanos: Carlomán, Gisela y Pipino, que falleció tempranamente.

En el año 768, su padre murió y el reino se dividió entre sus dos hijos varones. Carlomagno tomó el oeste de la actual Francia, Alemania, Bélgica y los Países Bajos, pero la relación con su hermano era bastante delicada y solamente mediada por su madre Bertrada. En el año 770 Carlomagno firmó se casó con una princesa lombarda conocida como Désirée, hija del rey Desiderio. Un año después, la dejó para volver a casarse con Hildegarda, de origen suevo. Despechada, Désirée regresó a la corte de su padre, que intentó aliarse a Carlomán, pero éste murió a finales del mismo año.

Carlomagno inició su política expansiva anexando al reino lombardo en el 774 por medio de una alianza con el Papado, y luego se focalizó en Sajonia (norte de Alemania), que no logró conquistar hasta el año 804. Su reino era el más importante de la Europa de su época y padeció luchas continuas para mantenerlo. Llegó a dominar los territorios actuales de Hungría, Croacia y parte de Serbia, pero no logró penetrar por completo en España, aunque creo una Marca Hispánica sometida a su reino que iba de Pamplona a Barcelona.

En total, Carlomagno reinaba sobre lo que hoy son Francia, Suiza, Austria, Bélgica, Holanda y Luxemburgo, y la mayor parte de Alemania, Italia, Hungría, la República Checa, Eslovaquia y Croacia. Su intención era renovar la grandeza del imperio romano, y en la Navidad del año 800 el papa León III coronó a Carlomagno emperador. El nuevo Imperio germánico había nacido.

El período carolingio se caracterizó por su esfuerzo de organización política, económica, administrativa y cultural. En la ciudad alemana de Aquisgrán, fijo su residencia con la intención de convertirla en la cuarta Roma (Bizancio había sido la segunda y Rávena la tercera). El cristianismo era un elemento crucial de integración y el orden social, por lo que Carlomagno fomentó la creación de abadías y monasterios e impulsó la reconstrucción de antiguas iglesias y la construcción de nuevas.

En 813, Carlomagno convocó a su corte a Ludovico Pío, rey de Aquitania, y su único hijo sobreviviente, para coronarlo él mismo como co-emperador. En enero del 814 enfermó de pleuritis y cayó en cama. Su biógrafo Eginardo asegura que murió el 28 de enero a las nueve de la mañana, a los 72 años de edad y después de 46 años de reinado.

A lo largo de su vida, Carlomagno engendró alrededor de veinte hijos con ocho de sus diez esposas o concubinas conocidas, su dinastía continuó hasta comienzos del siglo X. La figura de Carlomagno es una de las más destacadas de las historia de occidente. Dentro del Sacro Imperio romano, en el siglo XII, se reconoció su santidad, pero su canonización no fue aceptada por la Santa Sede luego del Tercer Concilio de Letrán del 1179, aunque posteriormente sí su beatificación.

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