Frida Kahlo, pintora de México

Frida Kahlo

Nuevamente una artista marcada por el dolor físico y moral. Magdalena Carmen Frieda Kahlo Calderón, Frida Kahlo, supo transformar las desgracias que jalonaron las etapas de su vida en el impulso alegre de su arte, evitando así el precipicio de las pasiones tristes y del estéril resentimiento con un maravilloso legado pictórico. Frida era a no dudarlo una buena discípula de Spinoza.

Nacida en 1907 en Coyoacán, periferia de Ciudad de México, de madre mexicana y padre alemán, a los seis años enferma de poliomielitis. Tras una convalecencia de nueve meses, le quedarán secuelas en la pierna y sobre todo en el pie derecho, que no serán nada comparado con lo ocurrido en septiembre de 1925, cuando un tranvía arrolló el autobús en el que Frida volvía a casa desde la escuela.

La colisión supuso la muerte de varios pasajeros y Frida se balanceó entre la vida y la muerte, aunque sobrevivió. Sin embargo, una vez recuperada seguía teniendo fuertes dolores en el pie, en la cadera y en la columna. Un año después del accidente le descubrieron una rotura de vértebra lumbar y a Frida le impusieron el uso de varios corsés de escayola. Inmovilizada, aburrida, dolorida, Frida Kahlo hizo lo que la convertiría en una celebridad: se puso a pintar.

Frida empezó pintando retratos y autorretratos siguiendo las directrices de la pintura decimonónica mexicana, bastante europeizada. Pero muy pronto se convirtió en el máximo referente del mexicanismo. La afirmación fridakahloana de un arte nacional mexicano, que incorporase los elementos populares de la cultura precolombina, su sensualidad, sus imágenes, sus colores, se vio reforzada además por la unión con el pintor Diego Rivera.

Frida Kahlo

Diego Rivera, un pintor inmenso también en lo físico (su apariencia contrastaba radicalmente con la gracilidad de Frida), era más de 20 años mayor que Frida. Se casaron en 1929. La relación con Rivera no sería fácil. Tras un romance de Rivera con la hermana de la artista, rompen en 1935 y finalmente se divorcian en 1939…pero sólo para volverse a casar un año después.

Además, el matrimonio supuso para Frida la constatación de todas las secuelas del accidente de tráfico: no podía tener hijos, y todos sus intentos de embarazo acabaron en abortos.

Pero después de la ruptura con Rivera, los demonios de Frida se apaciguan. Ella misma entabla relaciones con otros hombres y reanuda su activismo político (en 1928 se había afiliado al partido comunista, que luego abandona) a causa de la guerra civil española. A finales de 1938, la pintora triunfa con una exposición en Nueva York y el año siguiente viaja a París, donde conoce a los surrealistas, que sin embargo la decepcionaron.

Frida Kahlo

Por estos años Frida trabajaba sin descanso. Buscaba garantizar su independencia, esa que la convertiría posteriormente en un símbolo de los movimientos feministas. Hay que reconocerle el tesón de su empresa.

En un Mexico donde la hombría primaba sobre el resto de las cosas y con unos dolores de columna siempre belicosos para con ella. De hecho ya en los años cuarenta se vio obligada a llevar un corsé de acero, como nos revela en algunos de sus numerosos autorretratos.

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Al fin sus sufrimientos terminaron el 13 de julio de 1954, cuando una infección pulmonar se la llevó a los 47 años. Descanse en paz.

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