Vincet Van Gogh, el pintor postimpresionista

Vincet Van Gogh

Vincent Willem van Gogh nació en Groot-Zundert, Países Bajos, el 30 de Marzo de 1853. Era el mayor de seis hermanos entre los cuales se encontraba Theodorus (Theo), el menor, por quien sentía un gran afecto.

Su educación se dio de manera interrumpida a lo largo de su niñez, pero a los quince años de edad abandonó completamente sus estudios. De esta manera, ingresó como aprendiz en la filial de La Haya de la galería de arte parisina Goupil & Cie. (luego Boussod & Valadon), una importante compañía internacional de comercio de arte fundada por su tío Vincent. En 1874 es trasladado a París, pero su inadaptación laboral le obligó a regresar a Inglaterra en 1876 dejando a su hermano Theo en Boussod & Valadon.

El interés por las Sagradas Escrituras genero en Van Gogh el deseo por estudiar teología, para esto decidió ingresar a la  Universidad de Leiden y, posteriormente, para demostrar su profunda creencia en la religión cristiana, pidió ser misionero en varias compañías. Pero esta petición fue rechazada debido a que no sabia latín ni griego. Sin embargo, un dirigente se compadeció de el y decidió enviarlo a Bélgica con la tarea de predicar entre los mineros. Allí realizó sus primeras obras y, tan pronto trazó las primeras líneas con su pluma, descubrió que el arte era su verdadera vocación.

De este modo, decidió estudiar pintura durante los primeros años de la década del 1880 junto a grandes profesores, entre ellos Anton Mauve y luego reunirse, en 1886, con su hermano Theo en París quien le presento a Pissarro, Seurat y Gauguin. Durante este periodo, el contacto con las pinturas impresionistas produjo en Van Gogh el deseo de crear un estilo más luminoso, el postimpresionismo, donde el color jugaría un rol fundamental en el resto de sus obras.

A fin de exaltar a través de los vivos colores la naturaleza en sus trabajos, Van Gogh se trasladó a Arles donde alquiló una casa y decidió crear “los impresionistas del sur”, invitando a los artistas con quienes compartía intereses.

Fue en esta época en la que se cortó su oreja izquierda debido a la grave crisis mental que sufrió. Considerando que su enfermedad podía causarle mayores problemas, Van Gogh pidió internarse en el hospital psiquiátrico de Saint Rémy de Provence, una decisión que lo aisló de la realidad durante doce meses. En este tiempo de reclusión se dedicó a pintar retratos de médicos y a reinterpretar obras de Rembrandt, Delacroix y Millet.

En 1890 vuelve a viajar a París, al hogar de Theo, quien le aconsejó que se trasladara a Auvers sur Oise, donde, por cierto, fue sometido a un tratamiento homeopático por el doctor, y pintor aficionado, Paul Ferdinand Gachet. Su estancia en este pequeño y bello pueblo le proporcionó el tiempo suficiente para permitir que su estilo evolucionara hacia una pintura más expresiva y lírica, de formas imprecisas y colores más brillantes.

Sin embargo, aun continuaba envuelto en un fuerte estado de melancolía. De hecho, su desalentador estado de ánimo, provocado por los rechazos amorosos y su fracaso personal, lo llevaron a tomar una drástica decisión. Durante la noche del 27 de julio de 1890, a la edad de 37 años, caminó hasta un lugar apartado y se disparó un tiro en el pecho. A pesar de la gravedad de su herida, sobrevivió dos días más tras los cuales falleció en brazos de su hermano Theo.

Más allá de este inesperado final, hoy el mundo es testigo de su gran legado: 900 cuadros, 27 de ellos autorretratos, 148 acuarelas y 1.600 dibujos.

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