Plutarco, el gran historiador griego

Plutarco

Mucho de lo que hoy conocemos sobre el antiguo mundo griego y romano se lo debemos al biógrafo y ensayista griego Plutarco. Mestrio Plutarco nació en Beocia durante el gobierno del emperador romano Claudio. Sus padres, de buena posición económica, decidieron enviarlo con solo veinte años de edad a estudiar filosofía, retórica y matemáticas en la Academia de Atenas. También realizó muchos viajes por el mundo mediterráneo, incluyendo uno a Egipto y dos viajes a Roma.

Posteriormente paso a residir en Queronea, ciudad actualmente desaparecida, donde desempeñó numerosos cargos públicos. Además, se convirtió sacerdote del dios Apolo en Delfos, donde era responsable de interpretar los augurios de las pitonisas del mítico y famoso oráculo.

Más allá de esto, su fama se debe principalmente a sus grandes obras como por ejemplo “Vidas Paralelas” y “Obras Morales”.

En la primera de estas obras, Plutarco se centra en una serie de biografías de ilustres personajes griegos y romanos, veintidós en total, agrupados en parejas a fin de establecer una comparación entre figuras de una y de otra cultura. Por su parte la segunda, Obras Morales (78 tratados, entre ellos biografías y recopilaciones dedicados a temas muy diversos, escritos en distintas épocas), recoge serias discusiones filosóficas de raíz platónica y diatribas de carácter retórico.

De estos dos trabajos podemos destacar “Vida de Alejandro”, un viaje por la vida del intrépido conquistador macedonio que incluye anécdotas y descripciones de incidentes que no aparecen en otras fuentes y “Cuestiones”, un relato sobre los oscuros detalles de las costumbres y el culto romano y otro sobre el mismo tema en Grecia.

Cabe destacar también que Plutarco fue uno de los últimos grandes representantes del helenismo cuando éste llegaba a su fin y que sus redacciones fueron de gran inspiración para el humanismo europeo y grandes personajes de la literatura como William Shakespeare.

Durante sus últimos años de vida el emperador Adriano le nombró procurador de Acaya y luego Trajano (reemplazante de Adriano) le nombró procurador de Iliria, aunque la mayoría de los historiadores descartan este último punto debido a que Iliria no era una provincia procuratorial.

Su muerte llega en el año 120 d.C. dejando tras de si un legado único y de vital importancia que ha transcendido el tiempo y ha permitido conocer, hoy en día, la vida de dos de las grandes civilizaciones clásicas.

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