Sofonisba Anguissola, la afamada retratista

El Juego de Ajedrez de Sofonisba Anguissola

En la historia del arte, muchos artistas gozaron de una gran fama durante sus vidas, pero luego de sus muertes, sus nombres pasaron a formar parte del olvido y sus obras –en algunos casos- al pincel de otros artistas. Esta situación no era ajena a la época del Alto Renacimiento y menos aún en una mujer. Por ello hoy les presento a Sofonisba Anguissola, la afamada retratista admirada por sus contemporáneos.

Sofonisba Anguissola nació en 1532 en la ciudad de Cremona, Italia. La mayor de seis hermanas y un solo hermano, su padre formaba parte de la baja nobleza genovesa y su madre provenía de una familia influyente, quien falleció cuando Sofonisba era pequeña. La relación de su familia con la historia antigua de Cartago le otorgó el nombre de Sofonisba, la bella hija de un general cartaginés durante la Segunda Guerra Púnica.

Como pocos hombres de su época, el padre fomentó los talentos de todos sus hijos y les brindó una buena educación, incluyendo las bellas artes. Cuatro de sus hermanas también fueron pintoras, pero Sofonisba fue la que más se destacó, estudiando con artistas locales, lo que ayudó a que con el tiempo más mujeres fueran aceptadas como estudiantes de arte.

Pero su mayor dicha llegó en 1554, cuando viajó a Roma y conoció personalmente a Miguel Ángel, quien ya estaba al tanto de la talentosa pintora. Sofonisba tuvo el honor de ser “informalmente” instruida por el gran maestro, quien, según se cuenta, le pidió que pintara un niño llorando y ella dibujó un Niño mordido por un cangrejo. Al verlo, Miguel Ángel reconoció su talento inmediatamente y durante los próximos dos años, le dio dibujos y consejos para que ella perfeccionara su propio estilo.

Sin embargo, las mujeres no podían estudiar anatomía o modelos vivos, lo que limitó un poco su aprendizaje pero no su pasión. Sofonisba se dedicó a explorar un nuevo estilo de retratos, comenzando claro con su propia familia en obras como El juego de ajedrez, en el que pinta a sus hermanas. Poco a poco iba naciendo un nuevo género pictórico de la mano de Sofonisba Anguissola: el retrato de grupos conversando.

La fama de Sofonisba creció tanto que para 1560 había pintado al Duque de Alba y luego convertido en pintora de la corte del rey Felipe II de España junto a Alonso Sánchez Coello, a quien durante años se le atribuyó erróneamente el famoso retrato del Felipe II. En 1580, ya de regreso a Italia, se casó con Orazio Lomellino, quien apoyó su trabajo de pintora y se establecieron en Génova, donde pudo tener su propio estudio para pintar libremente y vivir cómodamente. Su fama fue tal que Giorgio Vasari la incluyó en su famoso libro sobre las vidas de los grandes artistas, halagando su talento.

En 1625, con 93 años de edad, falleció en Palermo. Unas 50 obras fueron atribuidas con seguridad a Sofonisba Anguissola y algunas se pueden ver en diferentes museos, como la Galería Uffizi de Florencia y el Museo del Prado de Madrid.

Foto vía: wikimedia

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