Juan Sebastián Elcano, primera vuelta al mundo

Juan Sebastián Elcano

Juan Sebastián Elcano fue el primer europeo que dio la vuelta al mundo completa. Nació en Guetaria, Guipúzcoa, en 1487. Los vascos tienen una larga tradición marinera, y cuando Elcano alcanzó la edad adulta, ya estaba íntimamente relacionado con el mar. Hombre aventurero, participó en las expediciones militares contra Argel, en el norte de África, y luchó en Italia.

Más tarde lo encontramos como capitán mercante en Sevilla. Tuvo problemas con la ley, cuando entregó un barco español a los banqueros genoveses, pero Carlos I le concedió el indulto, a condición de que firmara como oficial en la próxima expedición que iba a poner en ruta Fernando de Magallanes.

Magallanes era un navegante portugués que había tomado la nacionalidad española después de la caída de la familia real portuguesa. Se acercó al rey Carlos I con la esperanza de que le financiara un proyecto de expedición hacia el oeste, con el fin de encontrar una ruta hacia las riquezas de las Indias Orientales. Carlos aprobó el proyecto, y el 20 de septiembre de 1519, entregó a Magallanes cinco barcos, el San Antonio, Concepción, Santiago, Trinidad y Victoria, para que navegara por el Atlántico. Elcano se encontraba a bordo del Victoria.

Los 270 miembros de la expedición procedían de lugares muy variados. Había españoles, alemanes, portugueses, franceses e ingleses. Los barcos, en realidad, eran pequeños y no se encontraban en muy buen estado. Si a esto se le une las fuertes marejadas del océano Atlántico, y el temor por lo desconocido, no hacía falta mucho más para que se hablara de un motín entre la expedición.

El 2 de abril de 1520, Elcano participó en un intento de motín, mientras la flota estaba anclada en la Patagonia, en el extremo sur de América del Sur. Magallanes aplastó la rebelión, y los cabecillas fueron ejecutados de forma brutal. Elcano se salvó en esta ocasión, pero durante los cuatro meses siguientes, estuvo encadenado, realizando trabajos forzosos. Al ver su valentía y su empeño, Magallanes cedió y de manera sorprendente, le dio el mando de la Concepción.

La flota finalmente redondeó América del Sur a finales de noviembre de 1520. Después de las tormentas de hielo de la Tierra del Fuego, el mar que se cernía delante de ellos aparecía en calma. Armados con este optimismo y seguros de todo, navegaron alegremente a través de la inmensidad del océano, al cual Magallanes denominó Pacífico, precisamente por la calma que os comentamos.

Pero cuatro meses más tarde, el hambre y el escorbuto azotó a la expedición, que llegó a duras penas a las Islas Marianas. Con el agua y los alimentos podridos, los exploradores se veían obligados a lamer el rocío que cada mañana caía sobre la cubierta de los barcos. Devoraban incluso las ratas capturadas en los buques. Por aquel entonces sólo contaban con tres barcos, ya que el San Antonio naufragó ante América del Sur, y el San Antonio había regresado a España.

Magallanes murió el 27 de abril de 1521, en una batalla con los indígenas de Mactan. Juan Sebastián Elcano asumió el mando general. Con muy pocos hombres ya en los tres buques, la Concepción fue incendiada. Elcano dividió la expedición de dos barcos ya, la Victoria y la Trinidad, en las Islas Molucas. La Trinidad intentó volver a España a través de América del Sur, pero se vio obligada a volver a las islas, después de que la mayoría de su tripulación muriera.

Elcano navegó con la Victoria hacia el oeste, por el océano Índico, redondeando el Cabo de Buena Esperanza el 6 de mayo de 1522. Más de veinte hombres murieron de hambre y malnutrición antes de que Elcano llegara a las islas de Cabo Verde en el Atlántico. De allí llegó a España el 6 de septiembre de 1522. De los 271 hombres que había contado la expedición, sólo 39 llegaron a casa.

Magallanes nunca tuvo la intención de dar la vuelta al mundo. Fue Elcano el que, tal vez con los horribles recuerdos aún frescos de su cruce por el Pacífico, decidió navegar hacia el oeste buscando África, para así dar con España. Recibió un escudo de armas en honor a su hazaña, para más tarde irse a navegar nuevamente, esta vez en una expedición a las Molucas. Fue allí precisamente donde encontraría la muerte, aquejado de escorbuto, el 4 de agosto de 1526.

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