Juana de Arco, santa patrona de Francia

Juana de Arco

Tal como les contaba en la nota anterior, Juana de Arco, la doncella de Orleans, Juana de Arco fue una mujer que marcó un antes y un después en la historia de Francia, fue el detonante que hizo que el pueblo pudiera llevar a cabo la exitosa campaña para la liberación de la opresión inglesa.

Recordemos que el príncipe Carlos entregó en las manos de esta valerosa niña-mujer el mando de un ejército compuesto por nada menos que 5 mil hombres, a los cuales ella supo cómo llevar y comandar. Juana, antes de partir, le había prometido al Delfín que obligaría a los ingleses a abandonar Orleans y ella misma le llevaría a coronarse en Reims como el autentico soberano de Francia, tal como se lo había encomendado el altísimo.

En tan sólo 11 días de cruzada la muchacha consiguió su cometido y empujó a los ingleses fuera del territorio que habían ocupado por la fuerza. En poco tiempo la gran noticia de la Doncella salvadora había circulado por cada rincón del país y en su honor la gente encendía hogueras en las laderas de las montañas.

Pero Juana tuvo que esperar para cumplir la otra mitad de su mandato. Después de que saliera victoriosa en la batalla de de Patay contra el jefe inglés Talbot, el Delfín accedió a viajar con ella a Reims para ser coronado como el soberano de Francia. Después de este acontecimiento, gracias al apoyo incondicional de Juana y a su espíritu valeroso,  los franceses recuperaron el mando de Gien, Auxerre, Troyes y Chalons.

En el ataque a París, propiciado por las fuerzas armadas del ya Rey Carlos VII,  Juana fue herida frente a la puerta de San Honorato. A pesar de su negativa los hombres consiguieron sacarla del combate y no le permitieron actuar al día siguiente. Esto se debió en parte a los celos que los militares de altos mandos sentían por la joven y porque además temían por la influencia que, podría ejercer en el soberano. Más tarde, en la batalla de Compiegne, Juana fue apresada y vendida a los ingleses por Juan de Luxemburgo en 135.000 francos. Sin embargo el Delfín, quien le debía hasta la vida, se desligó totalmente de la joven y la dejó olvidada a su suerte.

Para entonces Inglaterra estaba más que deseosa por acabar con esa mujer que les había robado su tesoro de las manos y buscaban la manera de procesarla. Lo primero que intentaron fue desprestigiarla diciendo que ella no era una verdadera enviada de Dios y que su misión no era más que la tarea encomendada por el diablo.

De este modo estarían matando dos pájaros de un tiro, acabarían con la confianza del pueblo francés en su soberano por haberse encomendado en las manos de una mujer de tal calaña y a ella la harían ver como una hereje hija del oscuro. El obispo Beauvais Pedro Cauchón, aliado de Inglaterra, fue crucial en este proceso.

Durante 4 meses interrogaron y maltrataron a la joven quien permanecía día y noche encerrada en un calabozo con las manos y los pies esposados. Todo el pleito estaba armado de tal forma de poder acusar a Juana de bruja y hereje,  y sentenciarla a morir quemada en la hoguera.

El 30 de mayo de 1431 Juana, de tan sólo 19 años, fue quemada viva en la Plaza del Mercado Viejo de la ciudad de Ruan y para no menguar su tormento, los captores le hicieron una hoguera mucho más grande que de costumbre. Antes de poner un pie en el umbral de la muerte Juana proclamó a viva voz que ella había sido elegida realmente por Dios, pidió que le consiguieran un crucifijo y les rogó que mantuvieran alzada la cruz para poder verla mientras las llamas consumían su carne. Las últimas palabras que brotaron de sus labios fueron ¡Jesús! ¡Jesús!…, luego sus cenizas encontrarían el descanso eterno en las aguas del Sena.

Gracias a Juana el poderío inglés se vio truncado y la Guerra de los 100 años llegó a su fin. El rey Carlos, en un intento de resarcir su error, mandó a revisar el proceso de Juana y declaró que la joven había sido asesinada injustamente. En el año 1909 fue beatificada y en 1920, el papa Benedicto XV la declaró Santa. Desde entonces su pueblo la reconoce como la Patrona de Francia.

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2 comentarios

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  1. Ral dice:

    Bueno la historia de Juana de Arco es sorprendente tanto en los libros como en sus peliculas, no deja de sorprendernos cada dia las grandes historias que se llegan a conocer de valientes mujeres en pos de la lucha del bienenstar de su pueblo, de su familia y de Dios, es bastante conmobedora su historia tan joven con una ideologia q talves mucho envidiarian.
    soy ral y gracias por leeer mi comentario
    bye.

  2. carlos dice:

    muy bien juana de arco estas excelente esta pelicula me gusto mucho de batallas y de fuego y quiero ser actor como juana de arco yo soy el rey carlos mariñas paramo

    carlos mariñas paramo

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