
Anteriormente hemos navegado por las aguas de la vida de Jacques Cousteau, el hombre que nos enseñó el mar, pero hoy desglosaremos más acerca de sus aventuras a bordo del Calypso, las merecidas condecoraciones obtenidas por sus logros y el legado que dejó para las generaciones venideras.
Además de ser un precursor en cierta forma de las medidas de protesta adaptadas por Greenpeace y crear en 1974 la organización sin fines de lucro Sociedad Cousteau, también dedicó su vida a la investigación y creación de metodologías que le permitiesen estudiar con detenimiento la vida marina. Junto a su colega y amigo Emile Gagnan inventó el Aqua Lung, pulmón acuático, un sistema que permitía a los buzos respirar bajo el agua sin tener que depender del oxígeno suministrado desde la superficie.
En 1963, con la colaboración de Jean de Wouters, Cousteau desarrolló la primera cámara submarina llamada Calypso-Phot que luego fue adquirida por Nikon. Junto a otro amigo, el ingeniero Jean Mollard, dio vida al SP-350 un sumergible esférico que permitía el descenso de 2 hombres hasta 350 metros de profundidad.
Seguidamente Cousteau, junto a un grupo de prestigiosos hombres diseñó aparatos y técnicas que facilitaban la expedición acuática, en 1965 fueron las Moscas Marinas y dirigió los 3 experimentos de técnicas de saturación Conshelf, en el último de ellos 6 hombres pudieron trabajar durante 3 semanas a 100 metros de profundidad respirando una mezcla de helio y oxígeno
Gracias a su fuerte convicción, amor incondicional por la vida y fabulosos descubrimientos el capitán o mejor dicho “técnico oceanográfico” como a él le gustaba definirse, se convirtió en el biólogo más famoso de todos los tiempos recibiendo galardones por sus acciones.

Logros que este espíritu aventurero y sagaz pudo conseguir por sus acciones:
Cousteau dejó este mundo el 25 de junio de 1997 a los 87 años de edad a causa de una infección respiratoria. Miles de personas acudieron a su funeral para dar el último adiós a este ser humano que sabía valorar la vida e inculcó su filosofía a muchos seguidores.
Hoy día su legado sigue latente, muchas universidades ofrecen sus cursos de biología marina trasmitiendo a los alumnos la fuerza, el tesón y la inagotable convicción del capitán que gracias a sus aportes la humanidad ha podido descubrir las maravillas que esconden los océanos y respetar el valor que representan.
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