Modigliani, la pincelada final

Cuando Amedeo Modigliani descubre el arte africano y camboyano en el Musée de l’Homme de París, adopta estas formas “primitivas” para su propio arte. Sus estatuas se reconocen -al igual que sus retratos- por los ojos almendrados, las bocas pequeñas, las narices torcidas y los cuellos alargados. Algunas se presentaron en el Salón de Otoño de 1912, pero tuvo que dejar de esculpir porque el polvo le causaba más complicaciones a sus débiles pulmones.

Para 1912, el nombre de Amedeo Modigliani empieza a resonar por las calles de París y llega hasta otros personajes influyentes de la época, como Picasso, Utrillo, Max Jacob, Jean Cocteau, Soutine, Diego Rivera, Beatrice Hastings, Léopold Zborowski, Gertrude Stein, etc. quienes lo llamaban cariñosamente “Modí”, que en francés suena como maudit (maldito).

Pero su vida cambia cuando en 1917 conoce a Jeanne Hébuterne, quien se convertí en su eterna compañera. Ese mismo año, Amedeo tiene su primera exhibición individual en la Galería Berthe Weill, pero pronto es clausurada por la jefatura de policía, obligándolo a retirar los cuadros de desnudos -calificados de inmorales- que se mostraban en el escaparate de la sala.

Jeanne, de sólo diecinueve años, asistía a la Académie Colarossi cuando se enamora perdidamente del artista, aunque su padre no acepta su relación con ese “pobre, judío y extranjero”. Pero ella desafía las imposiciones, continúa su romance con Amedeo. Juntos se trasladan a la Costa Azul, entre Niza y Cannes, donde viven durante más de un año gracias a la ayuda de Zborowski. Allí nace una hija a la que llaman Jeanne, igual que su madre.

En 1919 regresan a París y se instalan en Montparnasse, donde Amedeo viven de un modo bastante miserable, abusando del alcohol y de la droga. Poco a poco consigue vender obras, pero su salud empeora, al igual que sus adicciones. Hastings y Zborowski son quienes lo ayudan a mantenerse. Pero el 24 de enero de 1920, ya consumido por la enfermedad, Amedeo Modigliani muere de meningitis tuberculosa en el Hospital de la Caridad. Y al no poder soportar la pérdida, Jeanne, que se encontraba embarazada de casi nueve meses, se arroja por la ventana del quinto piso de la casa de sus padres.

Los más importantes artistas de Montmartre y Montparnasse siguen los funerales. Los tres -Amedeo, Jeanne y su hijo no nato- tienen ahora la paz que en vida no gozaron jamás en el cementerio parisino de Père-Lachaise. La hermana de Amedeo, que vivía en Florencia, adoptó a su hija huérfana, quien luego escribió una importante biografía de su padre titulada: Modigliani: Hombre y mito.

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3 comentarios

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  1. MAGALLI dice:

    ME HA IMPRESIONADO SU VIDA, SUS OBRAS INCREIBLES.

  2. irene dice:

    hola, me gustaria mucho obtener el libro escrito por su hija, hombre y mito, ya que en argentina no puedo ubicarlo. dejo mi email, ire_bazzano@yahoo.com.ar muchisimas gracias! ire.

  3. myrna dice:

    acabo de ver la pelicula basado en la historia de amadeo modigliani, es muy bella como perdura el amor ante los prejuicios familiares y sociales, y gracias a sus amigos verdaderos sobrevive. me gusta tener imagenes, ver sus historias ya que mi hija le gusta pintar. gracias por este arte tan bello.

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